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	<title>Testimonio &#8211; NÚCLEO DE HISTORIA SOCIAL POPULAR &#8211; UCH</title>
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	<title>Testimonio &#8211; NÚCLEO DE HISTORIA SOCIAL POPULAR &#8211; UCH</title>
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		<title>El glorioso 2011 (Thomas De Saint Pierre Carvajal)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 04 Sep 2016 21:55:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[“Creo sinceramente que fueron las semanas de mayor aprendizaje del tiempo que he vivido en ese lugar. Esas cosas que no son ir a escuchar a un profe repetir conceptos muchas veces obsoletos, anotar materia a memorizar, o ejercicios mecánicos a resolver. No, son esas cosas que se aprenden en el hacer y compartir con [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><span lang="es-CL">Creo sinceramente que fueron las semanas de mayor aprendizaje del tiempo que he vivido en ese lugar. Esas cosas que no son ir a escuchar a un profe repetir conceptos muchas veces obsoletos, anotar materia a memorizar, o ejercicios mecánicos a resolver. No, son esas cosas que se aprenden en el hacer y compartir con otros, proponiendo ideas con un fin colectivo, en el libre debate entre personas. Esos momentos donde se reflejan nuestros aspectos más humanos y sensibles, ahí donde surge la real convicción y que, la verdad, quedan para toda la vida».</span></span></span></p>
<p><span lang="es-CL">Les comparto este relato escrito con motivo de la conmemoración de los 5 años de aquel recordado 4 de Agosto. Esto como una contribución a la memoria del movimiento estudiantil, rescatando lo que fue la vivencia de aquel momento y del mítico paro de 3 semanas en la FEN (Universidad de Chile). Reivindicándonos como los protagonistas, bajo el prisma de que fuimos y somos nosotrxs lxs que escribimos la historia, entendida como proceso dinámico que surge en este caso al calor de la espontaneidad, la reflexión y acción colectiva, y de la cual aún nos queda mucho por escribir.</span></p>
<p align="center"><a name="_GoBack"></a> <span lang="es-CL"><b>El glorioso 2011</b></span></p>
<p><span lang="es-CL">Corría el mes de Agosto y la Facultad de Economía y Negocios regresaba tranquilamente a clases luego de las vacaciones de invierno. Pero el país tranquilo no estaba, pues desde marzo se habían producido las primeras marchas masivas no autorizadas en contra del aberrante proyecto Hidroaysén, con fuerte represión y álgidas barricadas en el corazón de Santiago. Y por supuesto, a esas alturas estudiantes de cientos de liceos y decenas de universidades se encontraban movilizados contra los evidentes síntomas de una educación enferma, basada en el lucro, la deuda, la segregación, la competencia, y demás lógicas de mercado. Nuestra misma facultad hermana de arquitectura llevaba un mes en paro y cerca de 3 meses en Toma. Si bien algunos grupos organizados habían impulsado jornadas de difusión y discusión de las demandas, era poco el apoyo que lograban al interior del indiferente ambiente de la FEN. Fue entonces aquella mañana de jueves en que algo cambiaría…</span></p>
<p><span lang="es-CL"> La convocatoria estaba hecha, a pesar a de la negativa de la Intendencia a autorizar la marcha matutina de los secundarios, apoyada por la Confech, y la posterior marcha universitaria convocada para la tarde. L@s estudiantes tenían claro que había que dar la cara como fuese, como muestra de la fuerza del movimiento y que no se iban a dejar doblar la mano frente a un gobierno que sólo respondía con fuerza policial. Pero en la facultad, era como si nada pasase, como si fuesen cosas que ocurrían en Venezuela o Medio Oriente. Recuerdo estar en clases de Tecnología de 9:40 a 11:10, cuando me meto a cooperativa.cl y veo que Camila Vallejo declara: </span><span lang="es-CL"><i>No habíamos visto tal nivel de represión, el centro de Santiago está en estado de Sitio</i></span><span lang="es-CL">. En ese momento me baja una impaciencia por salir a ver qué estaba pasando, cómo era la respuesta de l@s compañer@s que fueron a marchar. Es entonces que al salir de la clase, comienzo a sentir picazón en la nariz, y ese inconfundible olor a gas lacrimógeno. Me quedo mirando hacia la salida del Hall que da hacia Diagonal Paraguay, y percibo que hay secundarios moviéndose de aquí para allá, siendo perseguidos por la policía. Con mi amigo el Maiki decidimos acercarnos a cachar mejor lo que ocurría, cuando vemos que compañeros nuestros de facultad -la mayoría mechones igual que nosotros- deciden abrirles a l@s cabr@s que estaban siendo apaleados, en muestra de solidaridad y como rebeldía también ante la orden que recibieron los tíos de la facultad desde Decanato de no abrir la reja a nadie. </span><span lang="es-CL"><i>¡Vamos cabros, entren loco, tamos con ustedes!,</i></span><span lang="es-CL"> se escucha desde este lado. 10, 20, 30, hasta como 50 secundarios entran en ese momento al Hall, al tiempo que nuestros compañeros logran volver a cerrar la reja para evitar que ingresen los pacos. ¡</span><span lang="es-CL"><i>Buena cabros gracias, nos salvaron, nos querían masacrar!, </i></span><span lang="es-CL">se escucha entre los visitantes. En ese momento miro hacia la facultad, masas de estudiantes, profes y funcionarios observando lo que pasaba. Algo hermoso se produce: espontáneamente los que estábamos apañando desde las pequeñas escaleras hasta las puertas esas de madera y vidrio, comenzamos a gritar a todo pulmón junto con l@s secundari@s: </span><span lang="es-CL"><i>¡Vamos Compañeros, hay que poner un poco más de empeño, salimos a la calle nuevamente, la educación chilena no se vende, se Defiende!,</i></span><span lang="es-CL"> como si nos hubiesen venido a buscar y soltásemos toda la rabia contenida hacia nuestro espacio tan poco empático, al tiempo que el Hall ya parecía estadio, con el puente repleto de gente curioseando.</span></p>
<p><span lang="es-CL">Al cabo de un rato, l@s secundari@s piden que los dejen salir, que muchos tienen amig@s y compañer@s afuera y no los pueden dejar solos. Los cabros deciden volverles a abrir, aún contra la negativa de los tíos que se encontraban allí. Sin embargo, una vez afuera, recae un fuerte contingente de guanacos y zorrillos por ambos lados de Diagonal, lo que genera que al cabo de 5 minutos, soliciten nuevamente que les abriéramos la reja. Aquí es que los tíos se paran firmes diciendo, </span><span lang="es-CL"><i>no sigan con el juego, todos tenemos que cuidar la facultad, van a dejar la caga con esto. </i></span><span lang="es-CL">Pero la decisión estaba tomada, e íbamos a apañar a los secundarios a como diera lugar, generándose una situación de conflicto que deriva en un forcejeo -al tiempo que afuera nos suplicaban que les abriéramos-, donde finalmente nos hacemos valer los estudiantes accediendo a abrirles nuevamente a l@s cabr@s para que pudieran resguardarse.</span></p>
<p><span lang="es-CL"> Posterior a eso vino el caos, l@s secundari@s entran en avalancha al ver que un zorrillo echaba gas a menos de un metro de la cuneta junto con un guanaco que accionaba cada vez más cerca su letal chorro de agua tóxica. Esta vez entran todos como un solo bloque buscando no sucumbir a los ataques, al tiempo que los más aperrados que quedaban de la facultad proceden a ir cerrando la reja lo más rápido posible para que no ingrese la policía. Es entonces que se cuela una gran nube de lacrimógena hacia el interior del Hall (ya no recuerdo si alcanzan a patear la bomba hacia afuera, o era el gas del zorrillo). Resultado, todos los que tragamos gas quedamos ciegos, casi sin poder respirar y con un ardor insoportable. Esto incluyó a funcionarios y estudiantes, algunos vomitando, otros simplemente en el suelo.</span></p>
<p><span lang="es-CL">Después de eso, viene un llamado de parte de un grupo de estudiantes convocando a una Asamblea de Facultad, diciendo que tenemos que resolver ahora qué vamos a hacer frente a todo lo que ocurría en ese momento. Esta tiene lugar en la extinta cancha de pasto natural, donde comienza un rodeo de palabras diciendo que no podemos seguir así, que hay que movilizarnos para responderle al país, otro por ahí diciendo que el camino no es el paro… finalmente quedamos más o menos como en que habría votación al día siguiente. Es entonces que algunos comienzan a gritar: </span><span lang="es-CL"><i>¡Ya oh, vamos a la calle que es ahí donde tenemos que estar ahora, se están haciendo mierda a nuestros compañeros y hay que ir a apañarlos! </i></span><span lang="es-CL"> Dicho esto, nos trasladamos un buen grupo hacia la entrada de autos de Diagonal, para ir a realizar un corte de calle. Éramos un@s 70 parad@s en medio de la avenida frente a la Petrobras, gritando consignas a favor del movimiento estudiantil. Recuerdo estar gritando a viva voz: </span><span lang="es-CL"><i>¡Y va caer, y va a caer, la Educación de Pinochet!,</i></span><span lang="es-CL"> justo después de ir a buscar con algún compañero a la bomba de bencina barreras de esas que dicen </span><span lang="es-CL"><i>Descarga de Combustible</i></span><span lang="es-CL">, para bloquear mejor el tránsito. Debemos haber estado ahí unos 20 minutos, cuando la policía regresa con su ofensiva represiva: guanaco, zorrillo, y esta vez con efectivos prestos a llevarnos detenidos. La mayoría alcanzamos a entrar, salvo un cabro que conocía que tomaron preso. A los pacos no se les ocurre nada mejor que lanzar 2 lacrimógenas hacia adentro, ahí al sector de estacionamientos, donde justo se encontraba si mal no recuerdo el decano Agosin, quien acababa de llegar a intentar calmar los ánimos, tragándose todo el humo de una de las bombas. Piedras volaban en respuesta, ¡</span><span lang="es-CL"><i>aquí cabros agarren camotes, démosle cara!</i></span></p>
<p><span lang="es-CL">La lucha callejera se prolongó durante horas, afuera la represión no cesaba un solo momento, al tiempo que l@s compas respondían en cada esquina con más resistencia, gritos y barricadas. La FAU ya estaba convertida en campo de refugiados y de batalla campal, así mismo la FECHh, lo que llevó esto último a que durante horas de la tarde un gran número de lacrimógenas cayeran en el sector de la cancha de pasto, volviéndose aún más insoportable el aire en todo el campus Andrés Bello. Lo que se necesitaba era actuar, resistir, demostrar que aunque ellos eran los armados no dejaríamos nuestros brazos torcer frente a la feroz arremetida del gobierno. Y por supuesto defender los recintos estudiantiles del ingreso de los pacos. Es en este contexto que se comienza a decir que habrá ocupación nocturna de la facultad, que no podemos dejarla tirada sino los pacos entrarán a destrozarla, además de generar un espacio de asamblea donde poder discutir mejor los pasos a seguir. A eso de las 9 de la noche, comienzan espontáneamente a escucharse ruidos metálicos, cada vez más ruidos que provenían desde los edificios y el conjunto de los vecinos, manifestando su repudio al actuar del gobierno y en apoyo a estudiantes, suceso que por supuesto nos llenó de motivación y satisfacción. Es así que, posterior al arduo y prolongado combate con las fuerzas policiales en cada ingreso del campus, y en cada calle del centro de la capital, se da inicio a la Asamblea nocturna. Recuerdo justo antes haberme dado una vuelta por fuera a eso de las 11 de la noche, y la verdad cada esquina parecía escenario de guerra, con fuego de barricadas ya reducidas y piedras por montón. </span></p>
<p><span lang="es-CL">Éramos unos 200 los que estábamos ahí, esa fría medianoche de jueves listos para discutir cómo movilizarnos como facultad. Así se fue dando, surgen voces diciendo que la votación a paro indefinido el día siguiente es la mejor opción si queremos lograr legitimidad en este espacio tan indiferente, otros diciendo que es la oportunidad histórica para levantar una Toma de facultad que sea símbolo de la resistencia universitaria al interior de la Chile. Palabras más, palabras menos, se procede a la votación, ganando opción paro por cerca de 3/4. Luego de eso, se levantan comisiones de Trabajo para impulsar el llamado a paralizar, las cuales se prolongan hasta cerca de las 5 dado el entusiasmo y también la urgencia que había. Esa noche dormimos entonces en las salas de deportes que hay al final de la cancha, con las frazadas y sacos que habían, mientras que un grupo había levantado una fogata en la parrilla para capear la helada que caía. No debe haber sido más de una hora la que dormimos, cuando nos despiertan para ir a repletar de afiches la facultad, que apelen a la conciencia estudiantil y la necesidad de movilizarnos. Colgamos grandes lienzos en la parte entre la torre y el pequeño hall donde está Pedro Aguirre Cerda, otro en el ingreso al casino, afuera de la biblioteca, etc…</span></p>
<p><span lang="es-CL">No pude quedarme a la votación puesto que tenía una pichanga comprometida. Pitazo final, veo la hora, ya deben estar los resultados. </span><span lang="es-CL"><i>Aló Mariana, cuéntame pooo. ¡Estamos en paro franchuteeeeee!</i></span><span lang="es-CL"> Guaaaa, no cabía de alegría, la Facultad de Economía y Negocios paralizada por una semana, tremendo. A partir de entonces, vinieron las semanas más felices que he vivido en la Universidad. Desde el día 1 del paro, se activaron las comisiones al 100%: comisión de educación, de agitación, de almuerzo, de reforma tributaria, entre otras cuantas. El entusiasmo era total, y habían concurrido una cantidad importante de cabr@s a participar, llegando la mayoría a las 8-9 am, muchos de los cuales hace rato no se levantaban a esa hora a clases. Las jornadas resultaron realmente fructíferas, la difusión de las demandas y problemáticas en semáforos y vías peatonales se efectuaba mañana y tarde, se creó una gran batucada que nos acompañó por un buen tiempo, se armó un ciclo de cine por la educación, múltiples foros se concretaron, así como el trabajo de reforma tributaria se profundizaba cada vez más bajo la conducción del Benja Leiva y otras mentes brillantes de Economía y también de Derecho. Los almuerzos y actos culturales eran junto con todo lo anterior un vivo ejemplo de organización comunitaria efectiva basada en la solidaridad y el compañerismo. Lo increíble fue que muchas personas que no simpatizaban con la idea de paralizar, al ir a darse una vuelta esa semana a la FEN cayeron en cuenta de que al parecer los paros sí eran necesarios para poder organizarse, discutir y aportar de manera real al movimiento estudiantil, fenómeno que llevó a que del 54% que sacó el paro la primera votación, el segundo viernes lográramos un 62% de aprobación.</span></p>
<p><span lang="es-CL">El paro se extendió durante 3 semanas. Simbólicamente fue potente que una facultad defensora del status quo y las lógicas mercantiles se movilizara de forma real, concitando la mirada de medios de comunicación y que luego de 25 años toda la Chile volviera a paralizar.</span></p>
<p><span lang="es-CL">La bajada del paro fue un duro golpe para todos los que estábamos convencidos de que era el momento de cambiarlo todo desde la esfera estudiantil. Sin embargo con el tiempo fui valorando cada vez más dicha experiencia, aquellos días de movilización regocijantes de compromiso, espíritu de rebeldía, de discusiones donde no había nadie dueño de la verdad, sino que éramos nosotros quienes la estábamos construyendo en ese mismo momento. Pero también repletos de empatía y apoyo mutuo, de espacios de distensión e iniciativas espontáneas, de risas y amistades, que compartíamos entre tod@s quienes decidieron hacerse parte de esas bellas jornadas de facultad movilizada. Creo sinceramente que fueron las semanas de mayor aprendizaje del tiempo que he vivido en ese lugar. Esas cosas que no son ir a escuchar a un profe repetir conceptos muchas veces obsoletos, anotar materia a memorizar, o ejercicios mecánicos a resolver. No, son esas cosas que se aprenden en el hacer y compartir con otros, proponiendo ideas con un fin colectivo, en el libre debate entre personas. Esos momentos donde se reflejan nuestros aspectos más humanos y sensibles, ahí donde surge la real convicción y que, la verdad, quedan para toda la vida. Creo que tod@s l@s que vivimos eso, y en este caso lo narro desde la generación mechona de aquel histórico 2011, cambiamos de alguna forma nuestra perspectiva de vida. Convencid@s ya de que nuestro destino y el de nuestro pueblo está en la unión de las manos de cada un@, y que independiente del camino que recorramos construiremos junt@s una nueva sociedad.</span></p>
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		<title>La deuda (Cristóbal Tabilo)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2016 14:00:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[“En esa esquina se sentía el espíritu de la jornada, convivían los métodos: a una cuadra se veía una barricada; más cerca, un grifo rebalsando; en esta orilla señaléticas como baquetas invitaban a los bocinazos; y atrás quedaba la vieja sapeando con los guardias motorizados” Ese año habíamos recién formado la banda. Llegando agosto ya [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En esa esquina se sentía el espíritu de la jornada, convivían los métodos: a una cuadra se veía una barricada; más cerca, un grifo rebalsando; en esta orilla señaléticas como baquetas invitaban a los bocinazos; y atrás quedaba la vieja sapeando con los guardias motorizados”</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Ese año habíamos recién formado la banda. Llegando agosto ya estábamos los cuatro integrantes, pero teníamos solo tres temas propios, por lo que necesitábamos más ensayo. Acordamos juntarnos el día jueves un par de horas después de la pega en la casa del vocalista. Sólo llevamos las guitarras de palo: la voz ya estaba y la batería consistiría en golpear lo que estuviera a mano para llevar el tiempo. Pero el día acordado todos llegamos atrasados. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Por mi parte, tenía planeado ir a la marcha estudiantil citada a las 18:00 hrs., de manera que iría después del trabajo y luego me pasaría al ensayo, por lo que llevé una mochila con ropa de cambio, más cómoda para la marcha y después para vacilar con los cabros. Como la represión fue muy dura con los secundarios a mediodía, y el revuelo causado era generalizado, se asumía una especie de caos en Santiago, así que nos dejaron salir antes del trabajo. Me cambié de ropa y me fui directamente al Parque Bustamante a la salida del metro, justo frente a la Plaza Italia. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">La tensión era evidente, los pacos nos correteaban sin provocación. En la práctica, no estaban permitiendo que nos agrupáramos, aunque sea en el parque. Recuerdo haber estado con más gente (unas 20-30 personas) rodeados por pacos a caballo. Nuestra meta era simplemente no movernos, lo mínimo era defender nuestro derecho de reunión: era un parque no un corte de calle (aún). Y en medio de esa tensión, ellos alejándonos de la Alameda, nosotros forcejeando por quedarnos, veo encima de nosotros una lata que estalla y comienza a caer junto al humo blanco que incita la estampida. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Lo que siguió fue: bajar por el parque, armar barricadas, cortar la calle, usar los vehículos espontáneamente como trincheras. Ya había oscurecido y los grupos anónimos y de desconocidos se habían repartido las esquinas. En Santa Isabel con Vicuña Mackenna recuerdo mi último episodio antes de ir a reunirme con los demás. Llegaron frente a nuestra barricada tres motoristas. Nuevamente, la misma tensión del principio. Pero esta vez se desató por nosotros. Uno de los muchachos se acercó disimuladamente frente a uno de los pacos en moto y cuando lo tuvo a menos de un metro de distancia, le soltó un manotazo, las motos arrancaron, cruzaron la calle y pasaron raudamente por mi lado, volaron las piedras y una de ellas dio de lleno en mi pierna, muslo derecho según recuerdo. No sabía cuánto dolían los piedrazos. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Me fui caminando al ensayo pensando que las barricadas ya iban amainando. Media hora después, al llegar casi sincronizados, los cuatro teníamos historias propias que contar. Uno había andado rodeando Plaza Italia en bicicleta contemplando con el ardor del ojo los disueltos fuegos que subían por el río. Los otros dos atravesaban el huracán de polvo que iba abriendo a la vez nuevos focos paralelos a la Alameda, la avenida prohibida. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Esos cuatro testimonios ya nos decían que esta vez había sido distinto, pero lo que no sabíamos era que no había acabado. Teníamos las guitarras de palo, la voz y lápiz en mano, pero a falta de batería se oían los primeros cacerolazos. Repasamos los tres temas, fumamos y decidimos tomar un descanso: fuimos en búsqueda de las cacerolas. Llegamos a la esquina de Nataniel Cox con Santa Isabel y nos encontramos a los vecinos golpeando, con el ritmo repetido de otros años… como diciendo que ojalá esta vez cambie algo.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En esa esquina se sentía el espíritu de la jornada, convivían los métodos: a una cuadra se veía una barricada; más cerca, un grifo rebalsando; en esta orilla señaléticas como baquetas invitaban a los bocinazos; y atrás quedaba la vieja sapeando con los guardias motorizados. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Luego de un rato, volvimos a ensayar, y entonces justo antes de partir con una nota, nos llamaron para que viéramos el humo que cubría el barrio: ¡llegar y quemar a sólo tres cuadras! Se estaba quemando (y merecidamente) La Polar.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Desde aquel 4 de agosto, la banda de la que escribo dejó de existir luego de unos años, seguimos siendo amigos, aunque no todos viven en Santiago, así como Chile quiso cambiar, pero no lo han dejado. Eso sí, aquellos días inspirados terminamos saldando una nueva canción, esa canción se llamó La Deuda y decía algo así: </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Recuperando lo que no negociaron.</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Ojalá esta vez se muera el tirano. </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Juventud gravada,</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>con la herencia se pinta la cara.</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>con alegría gallarda, </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Así/ funciona/ la deuda!</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>La que se deben: </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>por sentir los derechos </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>como si fueran pecados,</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>¡la deuda por haber pactado! </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Se acabó la siesta, </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>comienza nuestra fiesta. </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Así/ funciona/ la deuda</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>¡Hagámonos cargo! </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Así funciona la deuda</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>pagada un jueves cualquiera </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>que el largo invierno estaba esperando.</i></span></span></p>
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		<title>Encerrona en Marcoleta (José Miguel Chajtur)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2016 13:57:05 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Mi celular se me había perdido y no tenía alarma, y le dije a mi mamá que me despertara, antes de irse a trabajar. Obviamente no lo hizo, porque a pesar de que estaba de acuerdo con lo que yo estaba haciendo, le daba miedo que los pacos me hicieran daño. “Pal ’73 a los cabritos como tú los agarraban y no volvían”, me decía siempre. Pero nunca tuve miedo”</span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p>(<span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;">Concejero Fech 2011, Facultad de Filosofía y Humanidades, Universidad de Chile.)</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">El día anterior había sido uno normal por esas fechas: en el campus Juan Gómez Millas por la mañana, terminando con plenario de la Fech en la Casa Central de la Universidad de Chile. Como era vocero de la Facultad de Filosofía y Humanidades, me tocó bien movido. No fui a la marcha de la mañana. Mi celular se me había perdido y no tenía alarma, y le dije a mi mamá que me despertara, antes de irse a trabajar. Obviamente no lo hizo, porque a pesar de que estaba de acuerdo con lo que yo estaba haciendo, le daba miedo que los pacos me hicieran daño. “Pal ’73 a los cabritos como tú los agarraban y no volvían”, me decía siempre. Pero nunca tuve miedo.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Me quedé pegado viendo todo en la tele, con rabia. Rabia por lo que estaba pasando y rabia por cómo estaba cubriendo todo la prensa. Lo bueno fue que las redes sociales hicieron lo suyo y no pudieron encubrir lo que era evidente. Antes de irme al centro pasé de nuevo a Gómez Millas. Escuché el relato de los compañeros que fueron en la mañana y de lo ‘jalaos’</span></span><i> </i><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">que estaban los pacos. Estábamos dolidos por los compañeros que estaban detenidos y por los niños que habían golpeado. Pero lo que más nos dolía era que el gobierno se estaba saliendo con la suya, habían logrado su capricho de no dejarnos marchar por la Alameda.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Llegamos a eso de las 7, caminando desde Vicuña Mackenna hacia el centro. Ahí nos dimos cuenta que la gente se estaba apostando en las calles aledañas a la Alameda. Terminamos en Lira con Diagonal Paraguay. Había un piquete por cada calle. Apenas llegamos empezamos a encender barricadas a buena distancia de los piquetes de pacos. Seguían llegando personas y empezaban a sonar las cacerolas. Sin duda lo sentimos como un ruido de guerra, que no se apagaba incluso mientras pasaban los helicópteros, que fueron muchos.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Apenas hicimos un piño grande, tratamos de avanzar hacia la Alameda a punta de piedrazos. Me llamó la atención que la gran mayoría no se tapó la cara, y que casi no hubo molotovs. Alcanzamos a llegar a la Alameda, y no estuvimos más de 5 minutos cuando llegaron Fuerzas Especiales con varias micros, guanacos y zorrillos. Lentamente nos hicieron retroceder, más que nada con el guanaco y con lacrimógenas. Arrancando, nos quedamos encerrados en Marcoleta, frente al hospital de la Universidad Católica. Por el lado de Lira, un Zorrillo, por lado de Portugal, un guanaco. Por un momento pensamos que nos iban a dejar salir porque estábamos justo en la entrada de urgencias. La gente del mismo hospital intentó dialogar con los pacos, pero como siempre, no escucharon. Como era de esperar, pasó el zorrillo tirando polvo por ambos lados: quedamos tapados de una nube blanca. Quedamos literalmente bañados en lacrimógenas. A tientas, casi arrastrándolos, logramos sacar a toda la gente que estaba ahí hasta Portugal. Los que teníamos cuerda aún, tratamos de entrar a FAU (Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile), pero ya estaba cerrada. Nos dimos la vuelta para poder entrar a la Fech por Vicuña Mackenna, y cuando íbamos llegando, una micro se metió por el callejón José Carrasco Tapia. Varios tuvimos que escondernos en los callejones aledaños, esperando que se fuera la micro para poder entrar a resguardarnos. La gente que vivía ahí nos ofreció agua, y alcanzamos a intercambiar unas palabras. Salimos con otro compañero para ver si se había ido la micro. Él se adelantó un poquito, cuando salió la micro de vuelta. Yo me puse a caminar lentito. Se bajó un Fuerza Especial y el compañero salió corriendo. El paco como que tiró a perseguirlo, pero dio dos pasos y paró. Yo seguí caminando lento. El paco me miró, pero se subió de nuevo a la micro. Volví a la Fech y ahí recién pude descansar, compartiendo lo vivido entre risas nerviosas. Después de eso me fui a la casa de mi hermana, bajando por Portugal. Había restos de barricadas en casi todas las esquinas. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">El 4 de agosto del 2011 para muchos es símbolo de la capacidad que tiene el pueblo para luchar. No sólo significó un hito para la historia del movimiento estudiantil, sino también nos hizo sentir que íbamos en el camino correcto. </span></span></p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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		<title>Recuerdos del 4 de agosto de 2011 (Manuel Pérez)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2016 13:52:49 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “Mientras pasábamos por afuera de la casa central de la Universidad de Chile, en unos altoparlantes que pusieron en las ventanas, comenzó a sonar “El pueblo [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">“Mientras pasábamos por afuera de la casa central de la Universidad de Chile, en unos altoparlantes que pusieron en las ventanas, comenzó a sonar “El pueblo unido” de Quilapayún. Nos detuvimos ahí, junto a un grupo de personas de distintas edades, mientras sonaba la canción y viendo, también, como pasaban los carros lanza-agua y lanza-gases en ambas direcciones.”</p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">Cuando leí sobre la convocatoria para estos textos recién noté que ya habían pasado casi cinco años de ese acontecimiento: el tiempo no pasa en vano, así que estrujaré al máximo mi memoria… espero que el resultado sea satisfactorio para todos/as. Recuerdo que, en estricto rigor, para mí esa movilización partió el día anterior. En esos momentos cursaba segundo año de Licenciatura en Historia en la Universidad Alberto Hurtado y me desempeñaba con un cargo en el –ya extinto— Centro de Estudiantes de la carrera. Para esa fecha aún nos encontrábamos de vacaciones, sumado a que la movilización en la universidad había decaído por el cierre drástico del semestre anterior, por lo que, al parecer, no hubo una convocatoria hacia los estudiantes en general, sino que se participó más bien de forma individual. Junto con mi pareja de ese entonces, que iba en primer año, fuimos a la universidad el día miércoles en la tarde para hacer algunas banderas que llevaríamos a la marcha del jueves con un par de sus compañeros/as. Ahí nos encontramos con gente de otras carreras que hacían lo mismo –creo que no eran muchos/as—, algo de ambiente había, aunque lejos de lo que fue la preparación de marchas anteriores. Dejamos algunas cosas hechas y nos fuimos para la casa: la idea era juntarnos en el metro Los Héroes temprano, para llegar a la Plaza Italia donde se haría la concentración.</p>
<p align="justify">El otro día, el jueves 4 de agosto, comenzó muy mal para nosotros. No recuerdo por qué motivo fuimos a comprar en la mañana –creo que nos faltó un PVC para las banderas— y, posterior a eso, junto a mi pareja y un compañero de ella tomamos una micro para ir a la marcha. Estaba lleno de carabineros de Fuerzas Especiales (FF.EE.), andaban por todos lados buscando estudiantes o a cualquiera que tuviera el aspecto de uno. Nos dimos cuenta de eso cuando íbamos en la micro, porque la detuvieron y entraron por la primera y segunda puerta: el chofer no mostró mayor resistencia y los carabineros fueron directo hacia nosotros para bajarnos. Estando en la Alameda con Manuel Rodríguez, donde estaba el piquete de FF.EE, nos pidieron el carnet de identidad y nos metieron a la patrulla que tenían estacionada ahí. Junto al compañero preguntamos cuál era el motivo de todo lo que pasaba: “Control de identidad”, nos dijeron. Insistimos: “¿Pero el control de identidad no lo pueden hacer por radio?”, a lo que nos respondieron: “No”. Ese fue el fin de la comunicación.</p>
<p align="justify">Después nos bajaron a los dos, mientras mi pareja discutía con los otros carabineros preguntando lo mismo que nosotros, y nos subieron a una yuta junto a unos estudiantes secundarios. Mientras íbamos rumbo a la comisaría, conversamos los “motivos” de nuestra detención o, como prefería llamarlo carabineros, “control de identidad”. Recuerdo que a uno de los secundarios lo emboscaron junto a sus compañeros/as cerca de Plaza Italia, en un callejón: le revisaron la mochila y encontraron una máscara anti-gas y rollos de cobre para vender –nunca entendimos porqué vendía cobre en las marchas—. Cuando bajamos de la yuta, en una comisaría cerca de la Universidad de Santiago porque la de Santa Ana estaba “llena” –según los mismos carabineros—, empezaron a dialogar con nosotros: “Entendemos lo que hacen”, “A mí también me gustaría no tener que pagar por la educación de mis hijos”, etc., etc., pero: “La marcha no está autorizada”. Posterior a eso, nos llevaron a verificar datos en un mesón al lado del calabozo, diciéndonos que si teníamos los papeles limpios nos soltarían en el momento. Recuerdo que cuando estábamos en eso, se escuchó por radio a un piquete de FF.EE. pidiendo a gritos auxilio y refuerzos, porque no eran capaces de contener a los estudiantes, momento en que cortaron la comunicación.</p>
<p align="justify">Después del trámite, del “control de identidad”, nos indicaron: “Ustedes quedaron registrados y si son detenidos dentro del día serán formalizados, porque ya están advertidos… Así que váyanse a su casa”. Saliendo de la comisaría estaba mi pareja con una compañera de ella esperándonos por lo que tomamos una micro y llegamos cerca de Plaza Italia donde había enfrentamientos en todos lados. Estábamos los/as cuatro ahí en la Alameda –cerca del metro Santa Lucía— con gente que pasaba y que no podía seguir por los enfrentamientos y el aire contaminado por las lacrimógenas, sumado a los chorros del carro lanza-aguas que no diferenciaban entre niños/as, jóvenes, estudiantes o personas en general. Recuerdo una mujer de avanzada edad que tuvo que ser protegida por un carabinero de FF.EE., ya que al parecer hasta él lo encontró un exceso, sobre todo porque al verlo de cerca se notaba que las lacrimógenas no lo dejaban respirar bien y las lágrimas tampoco le permitían ver con claridad. Finalmente, nos quedamos ahí un rato más, hasta que avanzada la tarde los/as compañeros/as de mi pareja se fueron a sus casas y nosotros nos quedamos para la movilización convocada por los/as universitarios/as a las 19.00 hrs. –si mal no recuerdo—.</p>
<p align="justify">Caminamos por distintos lugares cerca del Barrio Lastarria –donde trabajaba la madre de mi ex pareja—, después comimos algo y, llegada la hora, caminamos hacia Plaza Italia para unirnos a la convocatoria. Mientras pasábamos por el Parque Forestal, vimos como una gran masa de estudiantes comenzaba a correr mientras aparecía el humo de las bombas lacrimógenas. Cuando ya había caído la noche, corrimos de una calle a otra huyendo de carabineros junto a los/as demás compañeros/as y personas que participaban de la movilización, hasta llegar a un hospital que se encuentra en ese sector. Pensamos, ingenuamente, que por estar cerca de un recinto como ese FF.EE. no lanzaría agua ni lacrimógena, pero no equivocamos: comenzaron a enviar de todo, haciendo que el aire se hiciera irrespirable. Ante esto, tuvimos que correr atravesando una nube tóxica mientras carabineros iba capturando personas para llevárselas detenidas, aprovechando que no podíamos ver ni avanzar bien por las lacrimógenas. Es aquí, no sé a qué hora, <span style="color: #00000a;">cuando</span> con mi pareja comenzamos a caminar para buscar algún metro y poder volver a nuestras casas. En ese transcurso, pudimos apreciar calle tras calle con barricada tras barricada: todos los lugares aledaños al sector donde se realizaban los enfrentamientos tenían alguna fogata encendida.</p>
<p align="justify">Mientras pasábamos por afuera de la Casa Central de la Universidad de Chile, en unos altoparlantes que pusieron en las ventanas, comenzó a sonar “El pueblo unido” de Quilapayún. Nos detuvimos ahí, junto a un grupo de personas de distintas edades, mientras sonaba la canción y viendo, también, como pasaban los carros lanza-agua y lanza-gases en ambas direcciones. Cuando terminó la canción, escuchamos como desde la otra vereda de la Alameda nos comenzaron a disparar lacrimógenas: una rebotó en el suelo y me golpeó en la rodilla, por lo que comencé a correr cojeando ligeramente mientras se acercaban las FF.EE. Un poco más allá, por la misma Alameda, me detuve para revisarme la pierna y no tenía nada, solo un poco de dolor por el golpe en el lugar del impacto. Llegamos al metro Moneda y no se podía pasar, porque estaba cerrado el paso con vallas papales y carabineros, por lo que tuvimos que darnos la vuelta por el Paseo Bulnes hasta encontrar un paso hacia el poniente y así volver a la Alameda para que mi pareja pudiera tomar el metro en Los Héroes y yo la micro en Manuel Rodríguez. Finalmente lo conseguimos, por lo que los dos pudimos volver a nuestros hogares, aunque no recuerdo bien la hora: creo que regresé alrededor de las 23.00 o 23.30 hrs., después de un tranquilo y expedito, como pocas veces, viaje de retorno a mi casa en San Bernardo.</p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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		<title>El cumpleaños más movido (Claudia Osorio)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2016 13:50:33 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “Ahí nos armamos de valor y, escuchando ciertos ruidos de cacerolas, con mi hermana tomamos ollas y salimos a la esquina a tocarlas. En el camino [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Ahí nos armamos de valor y, escuchando ciertos ruidos de cacerolas, con mi hermana tomamos ollas y salimos a la esquina a tocarlas. En el camino animamos a unas vecinas a hacerlo, que salieron emocionadas a la otra equina”</span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">El 2011, mi colegio particular subvencionado de Macul, de composición socioeconómica media baja, se encontraba inmerso en las históricas primeras movilizaciones desde su existencia. Habíamos efectuado unos cuantos días de paros culturales en julio y ya en estas fechas comenzaba a sonar la posibilidad de toma.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">El 4 de agosto lo recibimos como un día normal de paro estudiantil. Votado en los distintos cursos, incluido mi tercero medio, nadie asistía a clases y en cambio, todos éramos convocados a marchar en el centro, en conjunto.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Como solía ocurrir con cada movilización nacional, fijamos como punto de encuentro la estación Pedrero de la Línea 5 (muy cercana al establecimiento), y desde las 9.30 nos comenzamos a congregar para ir a marchar en conjunto al centro.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">A veces las convocatorias eran de 90 personas (nada mal para un universo de 400), pero esta vez, y por ser marcha no autorizada, éramos alrededor de 25. Cuando entramos al metro, como ya nos había ocurrido un par de veces en el año, el guardia nos preguntó dónde íbamos, como queriendo impedirnos el paso. No lo escuchamos y logramos subir igual y, juntos en un vagón, llegamos a Parque Bustamante. Nos bajamos ahí porque supusimos que Baquedano estaría cerrado. Desde ese lugar, caminamos en conjunto hacia la Alameda, pero en seguida vimos mucha gente en el parque congregada y los guanacos y zorrillos ya actuando.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">No recuerdo muchos detalles, pero sí las constantes idas y venidas de ese día: acercarnos a la Alameda, que apareciera un vehículo para dispersar, y correr para que no nos alcanzara, marchar en conjunto con mucha otra gente para encontrar otras vías a la Alameda, gritando y corriendo, una vez más, de los pacos.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Intentamos alcanzar la avenida principal por muchos lados: Vicuña Mackenna, Bustamante, calles más pequeñas. Recuerdo cierto momento en que logramos por fin llegar, a través del Parque de la Aviación, a Plaza Italia. Justo al lado del obelisco, todos los canales de televisión tenían sus vehículos y equipos apostados. Por lo mismo, pensamos que no nos intentarían hacer nada, pero nos equivocamos. Aun cuando ni siquiera estábamos marchando, se estaban congregando muchos estudiantes en el parque y el guanaco logró llegar y mojarnos evitando afectar a la prensa. Corriendo de esa embestida, uno de los tantos manifestantes que se movía a mi lado se cayó fuertemente y, entre varios otros, lo pararon rápidamente y ayudaron a correr, evitando que el piquete de carabineros se lo llevara.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Ese día con mis compañeras y compañeros, y una vez confirmando que todas y todos estaban bien, nos devolvimos a las 14 horas, aproximadamente, a nuestras casas. La tarde pasó. A veces me fijaba en las noticias para saber qué pasaba. Desde la mañana caracterizábamos la jornada como la más represiva que hubiéramos presenciado. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">A las 20 horas empezaron a llegar amigas y amigos de mi mamá a la casa, pues este día era su cumpleaños. Una de las últimas parejas en llegar nos contó que habían cruzado Santiago y gente de todas partes estaba caceroleando y que ellos no habían visto a casi nadie en las calles, que realmente el escenario era súper fuerte. Ahí nos armamos de valor y, escuchando ciertos ruidos de cacerolas, con mi hermana tomamos ollas y salimos a la esquina a tocarlas. En el camino animamos a unas vecinas a hacerlo, que salieron emocionadas a la otra equina. Cuando llegamos a la nuestra, ya había varias personas y de a poco fueron llegando más. A lo lejos, por la avenida, se veían en diversos puntos personas tocando y tocando. Todos y todas lo hicimos, un buen rato. Me encontré con caras nuevas y otras antiguamente conocidas, todos haciendo sonar nuestro descontento contra la represión. Incluso mi mamá y mi otra hermana llegaron a unírsenos un rato.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Tras una hora de tocar frente a los autos en cada semáforo y de conversar con las y los vecinos, nos entramos. Si bien la represión aquél día había sido dura, nos acostamos con una sonrisa y la alegría de experimentar de primera fuente la organización, el descontento y la certeza del bonito futuro al que podríamos llegar siendo tantos quienes estábamos aquél día y hoy, unidos y unidas, contra el mercado y el autoritarismo.</span></span></p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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		<title>Jueves Negro (Anónimo)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2016 13:47:58 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “Los ruidos de balizas y el Khaos digno de sueños anárquicos era ahora una hermosa sinfonía que nos hacía imaginar en nuestras mentes la sociedad que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Los ruidos de balizas y el </span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Khaos</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> digno de sueños anárquicos era ahora una hermosa sinfonía que nos hacía imaginar en nuestras mentes la sociedad que despertaba de su letargo, que deseaba ver caer a quienes durante décadas eran culpables del miserable estilo de vida de consumo y muerte que gira en torno nuestro desde que nacemos y adquirimos conciencia”</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p>Semanas de frío se nos venían acumulando en los huesos. Los fríos de otoño habían pasado y se quedaban en nosotros al igual que las experiencias vastas que nos iban llenando día a día de tareas llenas de compañerismo y solidaridad. Ahora, en el mes más frío del invierno, se hacía uno de los mayores llamados de protesta a nivel nacional que hace mucho tiempo no se hacía ver. Nadie se iba a quedar fuera de esto gracias a la ya acumulada rabia que se hacía sentir – y hasta se olía- en el ambiente. Entre los beligerantes de esta sociedad: los obreros, estudiantes, profesores, familias, pobres de nuestra sociedad chilena, e inclusive la facción de nuestra sociedad que comúnmente llamamos en la jerga como “desclasados” -y que, por lo general, terminan propiciando a la TV y los medios de comunicación masiva con comentarios idóneos para desprestigiar el arduo trabajo y organización del movimiento, colectivos y expresiones que lo impulsan-. Todos ellos eran quienes se hacían presente en las calles del centro de Santiago, desde los distintos puntos de la capital, que yacían preparados y montados, tal como un circo romano, para un inminente enfrentamiento con las fuerzas represivas dispersas de manera estratégica por las arterias de la capital, los que esperaban como leones aprisionados a que los gladiadores vinieran por ellos.</p>
<p>La cita era, como de costumbre, en el punto cero de nuestra caracterizada división social capitalina, la de los ricos y pobres, de los que tienen y los que no tienen, de quienes venden su fuerza de trabajo y quienes hacen de la explotación del hombre por el hombre lo que hoy en día y en toda nuestra historia desde los inicios del feudalismo e incluso muchísimo antes nos ha marcado como sociedades opresoras. La caminata por la Alameda fue el precalentamiento para una noche intensa, evadiendo al registro de los fascistas y los controles preventivos de los esbirros que trataban de poner en jaque y causar temor a quien osara desafiar el poder que se cierne sobre nosotros. Los primeros zarpazos se dejaron sentir para mi compañero, para las personas que nos acompañaban en grandes cantidades por la calle y para mí, mucho antes de poder llegar al punto de reunión, donde ya comenzaba el enfrentamiento en las arenas del circo romano.</p>
<p>Patear las primeras bombas, ayudar a quienes salían a la calle por primera vez y que no tenían experiencia evitando los gases y los balines e incluso los golpes directos, eran, como siempre, misiones difíciles que todo joven revolucionario debe afrontar en estas situaciones. La violencia como autodefensa se nos había aprehendido en los últimos meses, literalmente a duros golpes, y así lo haríamos valer esa noche una vez más, siempre sabiendo que esto podía significar una noche fría y muchos golpes más si es que alguna de nuestras acciones no era bien calculada, si nos separábamos en medio del pánico al correr o si nos quedábamos estúpidamente intentando ser héroes sin necesidad.</p>
<p>Ya no era posible avanzar ni una sola cuadra más y solo quedaba replegarse y ver qué deparaba la noche. Caminamos unas cuadras y, para nuestra sorpresa, la gente se agolpaba de repente en masa a las calles que se teñían de los colores de las fogatas, que una tras otra comenzaban a multiplicarse sin cesar. Los ruidos de balizas y el Khaos digno de sueños anárquicos era ahora una hermosa sinfonía que nos hacía imaginar en nuestras mentes la sociedad que despertaba de su letargo, que deseaba ver caer a quienes durante décadas eran culpables del miserable estilo de vida de consumo y muerte que gira en torno nuestro desde que nacemos y adquirimos conciencia. Eso, sumado a la sensación de unirnos gritando por las calles junto a niños, madres, padres y familias enteras, sin lugar a dudas era el mayor placer que en mucho tiempo habíamos sentido y del cual nos sentíamos los principales protagonistas luego de muchos meses de sacrificio.</p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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		<title>El cacerolazo se dejó caer (Anónimo)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2016 13:44:24 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] «Uno de los recuerdos más vivos fue ver todas las calles de San Diego cortadas por los micreros del Transantiago, quienes tenían sus micros orugas cruzadas [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">«<span style="font-family: Times New Roman,serif;">Uno de los recuerdos más vivos fue ver todas las calles de San Diego cortadas por los micreros del Transantiago, quienes tenían sus micros orugas cruzadas por la calle y al medio un fuego, una suerte de barricada que nos congregó a varios a conversar de lo que sucedía».</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;">Era la convocatoria a la segunda marcha del mismo día. En la mañana la represión se dejó caer con fuerza tomando detenidos y golpeando a mis compañeros/as que salieron temprano a marchar. Por mi parte, sólo pude asistir a la macha nocturna. Al llegar a los alrededores de la mítica Plaza Italia, con mis compañeros del liceo, vimos cómo el contingente policial estaba rodeando el sector, al igual como lo habían hecho en la mañana. Sumado a la morbosa cantidad de uniformados, es necesario agregar que la represión de noche fue aún más fuerte, y que había helicópteros rodeando el sector.</span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;">Nos lograron disipar, no logramos llegar a Plaza Italia, y tuvimos que arrancar con mis compañeros hasta el Instituto Nacional (camino no sin problemas), liceo en el cual no abundaba la paz, es más, debimos ingresar rápidamente porque un piquete, un guanaco y un zorrillo intentaban entrar a la toma, por lo que se debió actuar rápido: ingresamos. Los compañeros del IN nos dieron un pan y un té. Con el paso del tiempo, unos 30 min aproximadamente, decidimos retirarnos con unos compañeros. Nos fuimos hacia San Diego, calle que estaba cortada, pero no por estudiantes haciendo barricadas, sino por personas adultas, que fácilmente podrían ser mi papá o mi mamá, saliendo con sus ollas a hacer ruido, a mostrar su descontento frente a cómo el Gobierno había actuado esos días de protesta nacional. Era una marcha de ollas, que pasaban por el paso nivel que ahora está siendo objeto de construcción del metro. </span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;">Decidimos caminar por San Diego, en dirección hacia el sur. Uno de los recuerdos más vivos fue ver todas las calles de San Diego cortadas por los micreros del Transantiago, quienes tenían sus micros orugas cruzadas por la calle y al medio un fuego, una suerte de barricada que nos congregó a varios a conversar de lo que sucedía. Seguimos adelante, luego de conversar con los micreros, hasta que logramos encontrar una calle donde pasaba la micro que nos servía. Ya era tarde, y mis padres no sabían nada de mí, sólo lo que la tele mostraba del centro. Tomé la 301, y mientras ella se dirigía al sur de Santiago, voy viendo cómo mucha gente salía a las calles con sus ollas. El cacerolazo se dejó caer en todo Santiago.</span></p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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		<title>Recuerdos de ese Paro Nacional del 4 de agosto del año 2011 (Rodrigo Rodca)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Aug 2016 13:41:42 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “Ahí resistimos los intentos de entrar a la sede con barricadas en Portugal con Marcoleta y todo ese sector fue un mar de fuego y gases [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Ahí resistimos los intentos de entrar a la sede con barricadas en Portugal con Marcoleta y todo ese sector fue un mar de fuego y gases durante horas, hasta que se retiraron los pacos a reprimir otros sectores sublevados en barricadas, barricadas que grabaron esa noche de furia y alegría combativa.”</span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Ese día lo recuerdo como un día épico, un día en que combatimos contra los pacos durante todo el día en distintos lugares e Santiago. El día comenzó en la mañana por la Alameda, junto a miles de estudiantes y mayores que salimos a apoyar las demandas nacionales por una Educación Pública. Sin embargo, la respuesta del gobierno de turno fue la misma que reciben los estudiantes constantemente, y que antecede su intento actual por doblarle la mano al modelo de Educación de Mercado impuesto por la elite del duopolio que administra la herencia de la Dictadura para el beneficio de sus militantes.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Fue represión todo el día y en la tarde con la prohibición de marchar desde Plaza Italia, los estudiantes se agruparon y redoblaron la movilización en todos los barrios de Santiago que dio paso a la batalla en Plaza Italia y alrededores.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En ese sector me tocó dejar la cámara y ponerme al servicio de los estudiantes de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, mientras que estos defendían su sede de los ataques de Fuerzas Especiales.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Ahí resistimos los intentos de entrar a la sede con barricadas en Portugal con Marcoleta y todo ese sector fue un mar de fuego y gases durante horas, hasta que se retiraron los pacos a reprimir otros sectores sublevados en barricadas, barricadas que grabaron esa noche de furia y alegría combativa.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Luego de esa noche, tengo recuerdos de una marcha masiva en Ñuñoa y posterior batalla con los pacos en la Plaza Ñuñoa, donde gasearon y reprimieron hasta pasado la medianoche… fue una jornada de protesta y lucha decidida en todo Santiago.</span></span></p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Un relato del 4 de agosto: mi experiencia personal (Diego Pinto)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Aug 2016 21:39:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “Los miré de frente a sus ojos, a todos mis compañeros y compañeras, todos menores que yo, sus ojos de convencimiento y de fuerza, pero de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Los miré de frente a sus ojos, a todos mis compañeros y compañeras, todos menores que yo, sus ojos de convencimiento y de fuerza, pero de miedo, no hicieron más que confirmarme que todos estábamos igual de convencidos que hoy sería una noche histórica. Pero sus miradas… imposibles de olvidar.”</span></span></p>
<p align="justify">
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Hace unas semanas atrás vi en una página web el llamado a escribir que estaba haciendo un grupo de estudios de la carrera de Historia de la Universidad de Chile; guardé el link de la página para en algún momento escribir algo en torno a la temática solicitada: la experiencia personal en el 4 de agosto del 2011. Hoy, a solo días del cierre de la convocatoria, me senté a escribir…</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Antes de empezar el relato del momento en sí, quisiera añadir, que desde ese año hasta el 2013 me la pasé escribiendo textos que alguna vez pudieran ser compartidos, unos los borré y otros fueron quedando guardados en carpetas y más carpetas. Después de varios años y hoy dedicándome a mi vida académica y profesional me cuesta sentarme a recordar sobre hechos que fueron tan importantes para el movimiento estudiantil de ese año. Sin embargo, iré mezclando parte de lo que hoy me recuerdo con cosas escritas por mí en aquel año. Esto de tal forma de ir entremezclando ideas y análisis de aquellos acalorados días con reflexiones fundamentadas a partir de otras experiencias políticas y personales.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Mi historia del 4 de agosto no comienza el mismo día, sino que algún tiempo antes. Esto comienza así:</span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>(…) Estoy participando en la toma de la FAU<a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote1sym" name="sdfootnote1anc"><sup>1</sup></a> desde su primer día, incluso desde una reunión previa de planificación. </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Hacía ya un par de años que no participaba activamente del movimiento estudiantil. Es más, durante el 2010 habré participado en actividades puntuales que ameritaban algún comentario de un estudiante un poco más antiguo de la facultad. Esto lo aclaro porque durante mis 5 años de estudio, como estudiante regular de Geografía, participé activamente en asambleas, reuniones, comisiones, trabajos, movilizaciones y cargos de representatividad estudiantil.</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Durante los 5 años que estudié las asignaturas regulares, no solamente tomaba apuntes de lo que los profesores hablaban en sus clases, como así tampoco leía solamente lo que se pedía leer en el curso, me esmeraba en NO conformarme con un tipo de paradigma de enseñanza. Durante 5 años me formé como un estudiante y no como un alumno, me formé políticamente, culturalmente, socialmente y claramente que profesionalmente. Tuve una formación capaz que me permitió ampliar mis horizontes y perspectivas en la disciplina geográfica. </i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Es así como conecté mi formación política con la disciplina, lo que claramente se relaciona con una ideología y una historia que me determina. Terminé dándome cuenta que el compromiso y la responsabilidad con ese trabajo era superior a mis intereses personales. Pero este tipo de pensamiento se fue desarrollando gracias a que en el camino me fui encontrando con compañeros que estaban en concordancia conmigo, como así también personas que no solamente eran sabios de una u otra disciplina, sino sabios de la vida y maestros en su práctica académica.”<a class="sdfootnoteanc" href="#sdfootnote2sym" name="sdfootnote2anc"><sup>2</sup></a>.</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Era el mes de junio del 2011, recién nos habíamos tomado la facultad y no había pasado ni mucho tiempo desde que los compañeros y compañeras de la toma decidieron que hubiera cuatro voceros de toma, entre esos estaba yo. Mi experiencia previa, sin ser mucho más que la de varios integrantes de grupo más político de la toma, fue valiosa para tomar esa responsabilidad. Cada uno de los voceros tenía un rol específico, algunos se hacían cargo de temas más internos y otros de comunicación externa, como así también había quienes tenían más tino para negociar con las autoridades locales.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">La toma de ese año, tuvo momentos muy altos de participación, los cuales se iban matizando con varios talleres y actividades, a tal punto que durante varios meses funcionaron autónomamente distintas instancias que eran una propuesta alternativa de hacer universidad. Esto se materializaba en trabajos con comunidades y colegios de la periferia de Santiago; también con talleres de serigrafía que empapelaban la ciudad con consignas de la época; talleres de batucada y títeres gigantes que animaban las marchas; como también talleres y/o seminarios de discusión. Este era el escenario, una toma activa con una alta convocatoria y que era abierta a distintas organizaciones sociales y/o personas, que sin ser parte de la universidad, querían ser parte de ese momento histórico.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En ese sentido, el rol de los voceros y sobre todo de los más antiguos dentro de la toma, apuntaba a no perder el horizonte e ir haciendo dialogar distintas posiciones políticas que se encontraban dentro de ese espacio: miristas (o de alguna organización símil), anarquistas, autónomos, muchos no militantes y uno que otro militante de alguna organización política de la izquierda institucional. El tema era complejo, no solamente por la diversidad política (y por tanto de estrategias políticas), sino también porque la gran mayoría era de generaciones más nuevas dentro de la universidad. Esto hizo que muchas veces los más antiguos fuéramos tomando un cierto protagonismo en determinados momentos de mayor efervescencia. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">El 4 de agosto fue un día de efervescencia política. La noche del 3 de agosto nos juntamos todos los integrantes de la toma en nuestra sala de reuniones: la cocina. Había una tensa calma, muchos sabíamos que, al igual que muchas marchas anteriores, la gente después de la represión se iba a ir a proteger a la FAU, debido a que quedaba en el centro y podíamos desplegar una contraofensiva por la entrada de la facultad, mientras otro grupo hacía su retirada por las puertas traseras. Sin embargo, esa noche debíamos coordinar todo para que no se nos fuera de las manos la entrada de muchas personas, por dos razones: los sapos y los que querían quemar todo tipo de representación institucional, entre ese tipo de representación estaba la FAU. Por tanto, “la noche del 3” dejamos claro los puestos, roles, espacios de circulación y los espacios restringidos. Formamos grupos de contención, de coordinación general, enfermería, comisión de “materiales” y de defensa. Todo preparado para los dos llamados, el de la mañana y el de la noche.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">La mañana del 4 de agosto, un grupo de personas fue al punto de convocatoria, mientras otros preparábamos todo para el recibimiento de los “reprimidos y reprimidas”. Antes del mediodía teníamos el patio central de la FAU lleno, algunos heridos, otros ahogados y alguno que otro detenido. Hubo algunos enfrentamientos por la puerta de adelante, pero nada que no estuviera en lo planificado, un grupo importante por mientras iniciaba su retirada por las puertas traseras de la facultad. De todo ese momento no tengo mucho recuerdo, solamente que pasó todo muy rápido.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Para el llamado de la tarde, ya sabíamos que la situación se venía compleja, había mucha gente en la FAU, la ola de represión estaba en todo el centro de Santiago, pasaban los helicópteros por encima de nosotros y el paseo de furgones era constante por el frontis de la toma. Empezamos a recibir rumores de que ya había dos compañeros caídos, uno en la USACH y otro en el sur (cosa que al otro día sería desmentido), la efervescencia estaba al máximo. Teníamos en la portería de la toma una pequeña tele, desde la cual transmitíamos las noticias y llamados de la CONFECH por los altavoces de la FAU. El llamado era a marchar sí o sí, el llamado a las familias era a sacar la cacerola y el llamado a Chile era a mostrar el descontento.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En medio de esos momentos de emociones, de agitación social y política se me empieza a llamar por los altavoces. El llamado era a que fuera a la asamblea de toma. Entro a la sala donde generalmente hacíamos las asambleas, estaba atestada de gente, no cabía un alfiler. Las posturas eran dos: no salir a marchar para cuidar la FAU y salir a marchar a mostrarnos presentes ese día. No sabía muy bien por qué me hacían entrar, pero me llamaron para ponerme frente a todos y todas, el silencio se hizo latente… una compañera me interpela: “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>tú todo el tiempo nos dijiste que había que seguir siempre adelante, que debíamos luchar y no temerle a nada, qué vamos a hacer ahora</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">”. Otro compañero la interrumpe: “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>está la cagá en todo Santiago, la represión es dura, los pacos están disparando</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">”. Se escuchó por ahí: “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>pero por algo hemos llegado hasta este momento</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">”. “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Pero yo no quiero marchar, no por eso soy amarilla y estoy menos comprometida con la toma</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">” dijo la compañera. “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Yo tampoco quiero marchar y no tengo vergüenza en decir que tengo miedo</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">” la apoyó otra compañera. “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Ya, pero dinos qué opinai tú pos</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">”, me interpela otro compañero.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Yo tenía miedo, mucho miedo a la represión, a que cayera algún compañero o compañera, tenía miedo de que lo que siempre pregonamos algunos se volviera en nuestra contra. Siempre habíamos sido consecuentes: </span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>“Toma FAU: ni un paso atrás, ni pa’ echar vuelo”</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> decía un lienzo en la entrada, mis citas constantes al movimiento de la UNAM, entre otras cosas podían irse a la mierda. Los miré de frente a sus ojos, a todos mis compañeros y compañeras, todos menores que yo, sus ojos de convencimiento y de fuerza, pero de miedo, no hicieron más que confirmarme que todos estábamos igual de convencidos que hoy sería una noche histórica. Pero sus miradas… imposibles de olvidar.</span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Compañeros y compañeras, a nadie nunca se le ha obligado a hacer nada en esta toma, todo lo hacemos porque estamos convencidos que esta toma está marcando un hito y que somos parte de un movimiento estudiantil que está marcando la historia de nuestro país… hemos escuchado que ha habido ya algunos caídos, la cosa está dura afuera. Quienes se quieran quedar para cuidar la toma y esperar a los compas que vengan maltrechos, pues bien, que ese sea su rol hoy, necesitamos: enfermería, gente en la puerta, cocina, gente que reparta algodón con amoniaco y cuidar los espacios de la toma. Y quienes quieran ir a marchar, pues vayamos, pero sabiendo que hoy a la noche no sabremos que pueda pasar. Pero ojo, por seguridad, hoy todos y todas con capucha, anda mucho sapo y no queremos que nadie caiga&#8230; ¡ARRIBA LOS QUE LUCHAN!”</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> fueron algunas de las ideas que intenté transmitir en ese momento.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Terminamos la pequeña asamblea y nos repartimos los roles, fui a otra sala donde tenía mis cosas. Mientras sacaba mi pañoleta, se me acerca una compañera y me dice: “¿</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Tenís miedo cierto?”.</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Sí</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">”, le respondo. “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>¿Para qué vas, entonces?”</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">, me dice. “</span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Porque ya no puedo echarme para atrás</i></span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">”, concluyo. Al salir al patio central estaba todo oscuro, muchos compañeros y compañeras esperaban a los que faltaban, los 50 metros que separaban ese punto con la salida se hicieron en silencio… mientras de las torres empezaban a sonar las cacerolas, la sensación era como cuando sale un equipo de fútbol del túnel y siente la barra que lo alienta, sólo que esta vez no era un juego.</span></span></p>
<p align="justify"><a name="_GoBack"></a> <span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">El camino a la Alameda lo hicimos por los callejones internos, no queríamos salir a Portugal, sino que llegar directamente a la avenida principal. Al llegar a la esquina de Portugal con Alameda, nos esperaba un piquete de pacos, los cuales nos retuvieron unos 5 minutos. Nosotros, pacíficamente y por la vereda, les hacíamos ver que igual llegaríamos a marchar. Ese diálogo de sordos duró hasta que un “Fuerza Especial” tiró una lacrimógena a nuestros pies, eso disipó al grupo, que por lo demás había crecido bastante en el camino. Retrocedimos unos metros, y los pacos volvieron a tirarnos lacrimógenas. La respuesta no demoró en llegar…</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Volví corriendo a la toma, di aviso que la cosa se venía peluda, fuimos a buscar el material preparado para la fogata. En ese trajín, de ir sacando las cosas, nos damos cuenta que los compañeros de otros lados ya habían comenzado la ofensiva: una caseta de seguridad ciudadana ardía en la mitad de Portugal, mientras nosotros empezábamos a hacer nuestra propia fogata en la intersección de Portugal con Marcoleta. Y las cacerolas que sonaban y no se detenían.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">No sabría decir el tiempo transcurrido, pero después de harto rato levanto la cabeza y me fijo que por Portugal, en cada intersección, había una llamarada, cada grupo cuidando su esquina, cada grupo haciendo historia.</span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>El 4 de agosto pasado en Chile ocurrió un suceso que no había visto hace mucho tiempo. Los enfrentamientos con Carabineros, las barricadas en las calles de las ciudades, los cacerolazos que se escuchaban por todos lados y la gran cantidad de gente demostrando su descontento, ese día marca un antes y un después en nuestro país: la violencia se legitimó en ese instante como una forma más de demostrar el descontento. Las calles no solamente estaban llenas de jóvenes, de lumpen o de estudiantes; sino que también había familias enteras haciéndose escuchar, mostrando que bajo este sistema es imposible que nos escuchen de otra forma”.</i></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Las familias nos empezaron a dar su apoyo, mientras los pacos comenzaron su ofensiva. La cosa se puso muy violenta, tomaron a un compañero y lo llevaron a la micro, no era de la FAU, no sabemos que le hicieron adentro. Después, con el tiempo, sabríamos que recibió una tremenda golpiza y que al parecer pagó por todos esa noche.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En medio de los cacerolazos que bajaban de las torres, la música de batalla que había en los altavoces de la FAU y los gritos de nosotros en contra de la represión, carabineros empezó a disparar las lacrimógenas a la altura de la cara. Nos sentíamos cansados, pero con fuerza interna, ellos estaban cansados y con armas. Algo nos faltaba, una chispa… Por los parlantes empiezan a alentarnos, diciendo que en todo Santiago estaba la cagá. Además nos dicen que hay un muerto en la USACH: esa fue nuestra chispa.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Voy a la toma a buscar unos palos grandes, otros fueron a lo mismo, mientras caminaba de vuelta a la barricada, veo un compañero herido sangrando, le había llegado una lacrimógena al cuerpo. Las cacerolas, el amoniaco y la adrenalina hicieron el resto. Atacamos a los pacos con los palos, el grito de guerra: “por un caído nuestro, diez de ellos”. Los hicimos retroceder, el zorrillo no pudo avanzar, el guanaco ya no tenía agua y los gases ya no nos hacían efecto. Estábamos ganando, la ciudad era nuestra.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Cuando recuperamos la esquina, todo apuntaba a que teníamos la batalla ganada, reiniciamos el fuego de la esquina y empezaron nuevamente los gritos de apoyo de las familias. Todo parecía que habíamos ganado. La respuesta fue aún más dura, trajeron un guanaco que tenía pinta de tanqueta, nos tiró unos gases que eran distintos. Trató de romper la puerta de Marcoleta, una compañera y un compañero casi se desmayan, varios estaban vomitando, otros tuvieron un efecto laxante y otros sólo se ahogaron. Retrocedimos.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Un grupo pequeño continúo peleando, la mayoría nos entramos, ya empezaba a llegar el hambre y el cansancio del cuerpo. Quizás ya era muy tarde, quizás estuvimos más de 6 horas combatiendo, no lo sé, pero lo único que sé es que nuestras fuerzas eran mínimas. Teníamos poca comida en la toma, mucha de esa comida se la fueron dando a los que iban llegando, los últimos ya no teníamos qué comer. Ya no se escuchaban las cacerolas, tampoco los pacos, empezaba a bajar el ruido y a llegar el silencio. Es ahí cuando decidimos que había que ir a comprar, nadie quería ir, entre el temor y el cansancio era mejor esperar al otro día. Yo me ofrecí, tomé una bicicleta y fui a un lugar alejado de la Alameda.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Cuando voy avanzando me doy cuenta de todo lo que había pasado ese día, cada esquina una barricada apagándose, algunas personas aún las cuidaban, otras se apagaban solas. Lo que más me llamó la atención es que no eran solo barricadas estudiantiles, sino, sobre todo, familiares.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Cuando venía de vuelta de comprar cosas para comer, me empezó a seguir una camioneta, sin ningún tipo de símbolo, vidrios polarizados. No le di importancia y seguí mi camino, pero la camioneta empezó a acelerar, entonces yo también. Al llegar a Marcoleta doblé, la camioneta siguió derecho pero paró de golpe y empezó a retroceder, mis compañeros de toma no estaban en la puerta y empecé a gritar. Llegó alguien corriendo y entré asustado, la camioneta pasó por afuera. Me preguntaron qué pasaba, les dije si habían anotado el número de la patente, me dijeron que no alcanzaron… fue sólo un gran susto.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Al otro día fuimos a ver qué pasaba en las calles, solamente había basura y escombros, vidrios, el pavimento maltrecho y menos semáforos que antes. El día después del cuatro de agosto fue un día como cualquiera, pero donde en nuestras mentes algo había pasado.</span></span></p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"><i>Después de ese día, la sociedad se dio cuenta que la barricada como tal no era violenta, que el encapuchado como tal no era el violento, sino que dependía de lo que fuera su contexto. El provocar la violencia física es un acto igual de violento que el ejercerla, pero así también la provocación tiene sus matices. Para la fuerza pública la provocación puede ser un encapuchado como tal o una barricada como tal. Sin embargo, para el mal llamado lumpen puede ser simplemente cualquier representación del poder o que le recuerde el sistema en el cual vivimos actualmente”.</i></span></span></p>
<div id="sdfootnote1">
<p class="sdfootnote"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote1anc" name="sdfootnote1sym">1</a><sup><span style="font-family: Times New Roman,serif;"></span></sup><span style="font-family: Times New Roman,serif;"> FAU: Facultad de Arquitectura y Urbanismo, queda en Portugal con Marcoleta.</span></p>
</div>
<div id="sdfootnote2">
<p class="sdfootnote"><a class="sdfootnotesym" href="#sdfootnote2anc" name="sdfootnote2sym">2</a><sup><span style="font-family: Times New Roman,serif;"></span></sup><span style="font-family: Times New Roman,serif;"> Los párrafos en cursiva corresponden a escritos hechos por mí durante ese año.</span></p>
</div>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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		<title>No se ve todos los días (Diego Medina)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Aug 2016 21:36:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Desde el centro]]></category>
		<category><![CDATA[Testimonio]]></category>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “El patio central parece un hospital. En todas partes yace gente tirada en el suelo producto del ahogo de las lacrimógenas. La enfermera del colegio, que [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN2.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">El patio central parece un hospital. En todas partes yace gente tirada en el suelo producto del ahogo de las lacrimógenas. La enfermera del colegio, que había decidido seguir trabajando pese a la toma en apoyo al movimiento estudiantil, corre entre lxs heridxs y la enfermería. Nos da órdenes: -“Presiona la gasa acá, mueve a ellos para allá”. Los más chicos de 7° se nota que tienen miedo y la resistencia a la represión ya no sólo es física, también es psicológica”.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">04 de agosto del 2011. 8:30 am. Me despierto y enciendo la tele. En el matinal dan imágenes de las barricadas en muchos puntos de Santiago en la madrugada. La Alameda llena de fuego en respuesta a la no autorización de la marcha estudiantil. Llevamos más de dos meses de toma y ya nada importa más que conseguir la anhelada educación gratuita. Mi corazón late de emoción al pensar que hoy puede explotar la rabia acumulada por años de frustración de saber que la vida está sesgada por tu cuna de origen. Educación gratuita, sí, pero también educación libertaria y popular.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Tomo la micro y me bajo en Plaza Italia para irme por la Alameda y no por Merced. Pero… ¡Sorpresa!, una gigantesca armadura verde sin rostro detrás de una valla papal me impide cruzar más allá del Telepizza y me obliga a devolverme y darme la vuelta por otra calle. Le discuto, pero él es el Estado y tiene el poder. Detrás de él un carro policial grita por altoparlante que no se puede reunir la gente y que no deben parar de circular. “Así debe haber sido la dictadura de Pinochet” pensé, y resignado me di media vuelta.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Como era de esperar, la Alameda estaba llena de carabineros y en más de una ocasión me piden el carnet de identidad y revisan mi mochila. Claro, soy estudiante y me visto de negro, es evidente que más tarde estaré enfrentándolos. Toda la gente que conozco sabemos que hoy es el día.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Llego al colegio en el instante mismo en que van a disponerse a avanzar hacia el punto de encuentro en Plaza Italia. Pero no es fácil realizarlo a dos cuadras de La Moneda, por lo que decidimos avanzar por la vereda para evitar que nos dispersen antes de tiempo. No lo logramos. Una cuadra antes de llegar un zorrillo nos intoxica con su nube y nos obliga a escapar por la calle en la que normalmente doblan las micros. De pronto aparece un piquete de frente. ¡Es una encerrona! Pero los dos o tres centenares de estudiantes de mi colegio pasamos entremedio de carabineros y ellos se deciden a pegar en vez de tomar detenidos. Siento un golpe de luma en la palma de la mano al pasar por al lado de un esbirro, pero corro y corro y ya estamos saliendo de la encerrona sin ningún detenido.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Al salir a Vicuña Mackenna nos damos cuenta que Plaza Italia es un campo de batalla. Encapuchados y barricadas hacia ambos lados de la avenida nos dan una pequeña visión de lo que ya comenzaba ese día. Desde una cuadra de distancia se escuchan disparos y a los segundos los cartuchos de lacrimógena vienen hacia nosotros. Al instante aparecen numerosos estudiantes que las devuelven de una patada al mejor estilo de un futbolista profesional, pero al ver que son muchos los carros blindados que se acercan comenzamos a correr hacia el sur para escapar. Al llegar a la esquina doblamos a la derecha con la ilusa intención de devolverse al colegio. Imposible. A media cuadra aparecen carabineros por todas partes y veo como encierran a un grupo de 15 estudiantes en una bencinera y mientras lxs llevan detenidxs decido resguardarme junto a un centenar de personas en la Facultad de Economía y Negocios de la Universidad de Chile.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Al entrar creo estar a salvo al ver la estética de aeropuerto que posee dicho edificio. Es la única facultad de la Chile que no está en paro y dudo que pase algo. La mano me duele y noto un sangrado producto de una pequeña herida. Pero antes de alcanzar a ir al baño suenan nuevamente los disparos de lacrimógenas y junto con su gas entra un chorro de agua que moja a numerosxs estudiantes que aterrados corren hacia el fondo de la facultad escapando de la represión. La gente se apresura a cerrar la puerta, pero ya es tarde, el gas está impregnado en el ambiente y las múltiples toses forman un coro que indica que hay que abandonar el lugar. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Pasamos a la Facultad de Arquitectura, pero por su entrada hay numerosas barricadas encendidas junto con un guanaco esperando a la distancia. Imposible salir por aquí. Imposible salir en masa, mejor dividámonos en grupos pequeños y nos devolvemos al liceo por goteo. ¡Pero así es más fácil que nos lleven! No importa, si salimos en masa no tenemos ninguna posibilidad de avanzar más de media cuadra.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Las diez cuadras que nos separaban desde la Facultad de Arquitectura hasta nuestro liceo se vuelven un laberinto lleno de obstáculos a sortear, pero tal como una serpiente vamos zigzagueando entre callejones y pasajes evadiendo los cercos policiales hasta llegar al callejón entre Arturo Prat y Serrano desde donde observamos que la calle Arturo Prat es lisa y llanamente un campo de batalla. Dos zorrillos y dos guanacos cruzan de extremo a extremo la cuadra arrojando sus armas químicas cada vez que pasan por la puerta lateral de la Casa Central de la Universidad de Chile o el frontis del Instituto Nacional, mi colegio. En la esquina de la Alameda, dos grupos de unos 20 carabineros observan la escena a distancia, quizá con astucia, quizá con miedo.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> De pronto, algo ocurre en la Alameda que hace que los carros policiales vayan hacia allá. Es entonces cuando un grupo de más de un centenar de encapuchadxs sale desde la Universidad de Chile y prende barricadas en medio de la calle. Los 40 o 50 estudiantes que estábamos al frente aprovechamos de cruzar y entrar al edificio, en donde muchos de ellos deciden taparse la cara con lo que encuentren a mano y así hacer frente a la represión. ¿Quería reprimir el gobierno? ¡Ahí tienen su resistencia popular! Yo decido pasarme a mi colegio a ver cómo está la situación.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El patio central parece un hospital. En todas partes yace gente tirada en el suelo producto del ahogo de las lacrimógenas. La enfermera del colegio, que había decidido seguir trabajando pese a la toma en apoyo al movimiento estudiantil, corre entre lxs heridxs y la enfermería. Nos da órdenes: “Presiona la gasa acá, mueve a ellos para allá”. Los más chicos de 7° se nota que tienen miedo y la resistencia a la represión ya no sólo es física, también es psicológica.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Salgo al frontis del colegio y ya todo está listo para defender nuestro territorio: basureros llenos de agua para apagar las lacrimógenas, mangueras de incendio rociando agua en forma de lluvia para atrapar las partículas del gas, paneles junto a la reja para hacer de escudo. Las cuantiosas marchas en lo que van del año y su ya tradicional desenlace de disturbios en Arturo Prat nos hicieron adquirir la experiencia de lo que hay que hacer. Pero del colegio no se camotea, eso es acuerdo de la asamblea y se debe respetar. Si alguien quiere camotear debe pasarse a la Chile.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Las horas comienzan a pasar y el escenario no se mueve. Por el Paseo Ahumada se ven nubes gigantes de humo blanco que indican que las protestas también están ahí. Por la televisión de la sala de profesores vemos en las noticias de las una y media que todo Santiago está cortado y ya anuncian un cacerolazo para la tarde en rechazo a la represión vivida ese día. Mientras vemos eso entran dos amigos a la sala de profesores y me dicen que están cansadísimos, que están desde las 6 de la mañana peleando con la policía y que necesitan descansar un rato o al menos almorzar, que vaya a reemplazarlos. Entonces me paso a la Chile y me tapo la nariz con una pañoleta para resistir los gases. Somos muchos más que los pacos y tenemos el control de la calle más tiempo que ellos. Sin embargo, es necesario replegarse adentro de la reja cada cierto rato cuando embisten con demasiados carros, pero a los pocos minutos los golpes de las piedras en la reja metálica indican que la adrenalina es suficiente para salir de nuevo. Cada vez que salimos el objetivo es llegar a la Alameda, pero al quedarme atrapado entre dos zorrillos, uno en cada dirección, me doy cuenta que la operación es arriegada. Los intentos se suceden y cada vez nos acercamos más a la Alameda, pero esta se encuentra custodiada por un gran grupo de policías y en una siento un fuerte golpe en la pierna junto a la rodilla justo después de oír el disparo de sus escopetas de lacrimógenas. Cojeando logro entrar a la Chile y me voy al fondo del callejón, lejos de la acción. Me arremango el pantalón para ver una mancha de unos 5 cms. de diámetro color vino tinto que había aparecido. Me dolía y me ardía, me dicen que me ponga hielo y entonces me paso de vuelta al colegio en busca de algo frío para evitar la inflamación.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Pero no podemos permitir bajas. Las tareas son muchas y van desde atender a lxs heridxs hasta evacuar a la gente. Decido ir al frontis del colegio a ver si necesitan ayuda y en ese momento un nuevo hecho trágico ocurre: en una nueva carga de bombas lacrimógenas una rebota en una muralla e impacta la cabeza de un compañero el cual cae al suelo y empieza a sangrar y al mismo tiempo un compañero que estaba sobre una reja con una manguera tiene la mala suerte de que la bomba se introduce en el bolsillo de la chaqueta de su buzo y el plástico reacciona al calor encendiéndose en llamas y teniendo que saltar hacia debajo de la reja mientras otra manguera lo rociaba con agua para apagarlo. No me queda otra alternativa que reemplazarlo y pese a la herida por el lumazo en la mano y el escopetazo en la rodilla me subo a la reja a mantener la manguera para rociar el aire y apaciguar la lacrimógena por al menos una hora.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Ya deben ser las cinco de la tarde y todo comienza a calmarse. Pero no es una paz, es una tensa calma. Los carabineros anunciaron por altoparlante, casi en chiste, que subirían a su micro a comerse un sándwich y volvían. Decidimos hacer lo mismo e ir a almorzar. Llevaba 7 horas enfrentando la represión y el cansancio ya estaba tomándose mi cuerpo.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> En la sala de profesores los clásicos tallarines estaban listos. Sin salsa, no hay tiempo para preparar una. Me acuesto en un sillón a descansar y secar mi ropa en una estufa mientras vemos algo en la televisión. Los más grandes nos recomiendan irnos a la casa porque al parecer van a sacar a los milicos a la calle, o van a decretar ley marcial, o parece que hay tres estudiantes muertos en concepción. Pero en la tele no dicen nada, o simplemente la situación es tan impensada que cualquier cosa puede ser real. En ese momento se abre la puerta de la sala y en el marco de la puerta aparece mi papá y me dice: “Que hacís allí sentado wn, hay cacerolazo en media hora y hay que ir”. Entonces le digo que me espere un poco, que estoy cansado y tengo hambre, pero me hago el ánimo y pese a que el cacerolazo será en todo Chile, decidimos ir a Plaza Italia.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Por tercera vez en el día llegamos a Plaza Italia, pero por algún motivo decidimos caminar hasta Parque Bustamante y nos establecemos en la esquina de General Bustamante con la Diagonal Rancagua. Somos cientos quienes allí decidimos ocupar la calle al grito de “Lo que el pueblo necesita es educación gratuita, porque el pueblo está cansado de las leyes del Estado” e “Y va a caer, y va a caer, la educación de Pinochet”. Los golpes de cacerolas que bajan de los edificios se mezclan con las palmas de los manifestantes y nos damos cuenta que está todo Chile con los estudiantes. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Comienzan a pasar los minutos y las bocinas de automovilistas se entremezclan entre las de apoyo y las de enojo, pero extrañamente la policía no se ve por ningún lado. Mi papá está escuchando radio y va transmitiendo todo lo que dicen, que está la cagá en el centro, barricadas en Mac Iver, barricadas en Estado, barricadas en Ahumada… Por eso es que aquí no llegan, porque no tienen capacidad. ¿Entonces les ganamos? Así parece. Ganamos, somos más que ellos. ¿Y qué hacemos ahora? Nadie tiene idea, hay que mantenerse aquí no más. Entonces agarramos unas bolsas de basura y las tiramos a la calle y les prendemos fuego. Pero en eso una señora rubia que manejaba una camioneta decide acelerar no más y se lleva junto a ella a una estudiante sobre el capó. La masa no duda: por fin un enemigo al que atacar, y una masa de gente va y le rompe los vidrios traseros al auto, y le rompen el espejo, y le rompen el capó, pero ya está bien, ya se cumplió el objetivo y aprendió la lección. Mantengamos la esquina. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El tiempo pasa, se hace de noche y la policía no llega. De verdad deben estar muy sobrepasados. Los automovilistas ya se resignaron a tener que esperar infinitamente para volver a sus casas y un grupo decide ir a prender barricadas a otras esquinas. En eso aparecen los motoristas de carabineros con las pistolas desenfundadas y comenzamos a correr junto a mi papá tratando de no separarnos. Impactos resonaban contra las rejas metálicas y el temor se apodera de mí al pensar que son balas, pero cuando nos logramos detener mi papá me dice que sólo son balines, pero que mejor nos alejemos del lugar. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Entonces comenzamos a caminar por Bilbao hacia arriba y en calle Condell vemos una campana verde de reciclaje de vidrio de Coaniquem ardiendo en mitad de la calle. Ni manifestantes ni policías, sólo la campana ardiendo. Hacia Providencia se ven siluetas en medio de otra barricada, aunque no están en actitud bélica, están cantando con una guitarra. Yo estoy cansadísimo y no quiero más guerra. Mi papá me dice que vayamos para la casa, pero yo había dejado la mochila en el colegio junto con la chaqueta mojada y decido volver a buscarla. Es un problema cruzar Santiago sólo en medio de una revuelta y de noche, pero me coordino por celular con un amigo de la Chile que va para Casa Central y decidimos irnos juntos. Me despido de mi papá quien me dice que me cuide mucho y voy de nuevo hacia el centro.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Cuando ves Santiago de noche, iluminado no por el alumbrado público si no por el fuego de las barricadas, y ves a la policía a los costados ya sin intención de reprimir empiezas a pensar en qué va a pasar mañana, en si se va a mantener el Gobierno o no, en que hay que llamar a una huelga general. Tus sueños se disparan y te das cuenta que estás un pasito más cerca de la utopía, que los discursos de unidad y de insurrección sirvieron y que el mundo nuevo que llevamos en nuestros corazones lo podemos construir. Es un vórtice social que o te lleva a revolución o te lleva a un golpe de Estado. Pero las cartas están sobre la mesa y no hay otra.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Al entrar al colegio lo noto semi vacío. Extraño para la cantidad de gente que había en la tarde. Al conversar con la comisión de portería me dicen que muchos se fueron asustados por el rumor de que los milicos saldrían a la calle, pero que además muchos otros están arriba del techo que da hacia San Diego con Alonso de Ovalle viendo como una multitienda La Polar se quemaba por completo. Entonces decido sumarme a la fiesta y escalo por los techos hasta llegar donde se encontraban mis amigos. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El escenario es digno de una película: unas 15 personas sentadas en un techo, en sillas de colegio, tomando ron y mirando una bola de fuego de cuatro pisos de altura mientras media cuadra antes encapuchados repelen con piedras a bomberos y policías. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">&#8211; ¿Un cañito para disfrutar el espectáculo? </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">&#8211; ¡Ya po! ¡La destrucción del capital no se ve todos los días!</span></span></p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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