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	<title>¿Por todo Chile! &#8211; NÚCLEO DE HISTORIA SOCIAL POPULAR &#8211; UCH</title>
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		<title>La noche del 4 de agosto del 2011 en Castro, Chiloé (Claudio Vasquez)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Aug 2016 21:25:58 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN3.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “Hacía algunas semanas que se estaba reuniendo un grupo de personas que se organizaron en función de algunas cuestiones logísticas y operativas en apoyo de los [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN3.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Hacía algunas semanas que se estaba reuniendo un grupo de personas que se organizaron en función de algunas cuestiones logísticas y operativas en apoyo de los movilizados: colaborar con alimentos, abrigo, propaganda, ayuda para las movilizaciones, organizar algunas actividades financieras. Ese fue el inicio de la Asamblea Social de Castro que se levantó con el eslogan “educación gratuita para todos”.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">La noche del 4 de agosto del 2011 llovía intensamente en el archipiélago de Chiloé, como llueve gran parte del año. Eran cerca de las siete de la tarde y se reunían unas doscientas personas en la plaza de Castro. A medida que la hora avanzaba, se escuchaban cacerolazos, cánticos y gritos por distintos lugares de la plaza, mientras la lluvia seguía mojando a las personas reunidas. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Ese día, durante la tarde, habíamos visto por la televisión y por las redes sociales la fuerte represión que se había ejercido por parte de las FF.EE. de Carabineros sobre los estudiantes movilizados. La represión que se vivió nos recordó el operar de los servicios de seguridad de la Dictadura. Hoy, esa represión se ejercía contra los jóvenes movilizados, varios de ellos nuestros hijos y sus compañeros. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> En Castro, por esos días, la totalidad de los colegios de educación media se encontraban tomados y controlados por los estudiantes. Colegios municipales, particulares subvencionados e incluso escuelas de educación básica se sumaban a este gran movimiento que demandaba educación gratuita.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> La marcha, con mucho entusiasmo, partió pasadas las siete de la tarde. Los cánticos en apoyo a los estudiantes, en demanda de poner fin a la represión, como críticas al gobierno de Piñera y a la complicidad de la Concertación en la calamitosa situación de la educación, fueron la banda sonora de toda esta movilización. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Mientras la lluvia caía le dábamos más fuerte a la cacerola y al salir de la plaza rumbo hacia el norte por la calle San Martín, se recibía el apoyo de los vehículos que hacían sonar sus bocinas, de los transeúntes que salían de sus trabajos y caminaban hasta tomar locomoción, no sin antes hacer gestos de apoyo a los manifestantes.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El movimiento estudiantil y las demandas de gratuidad concitaban gran apoyo entre los habitantes del archipiélago de Chiloé, quienes además, por sus características de insularidad y distancia del continente, también demandaban universidad pública en el territorio chilote, una gran deuda del Estado chileno con el territorio insular.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> En agosto del 2011, la totalidad de los estudiantes del archipiélago estaban sin clases, con actividades culturales y formativas en las escuelas. Los establecimientos estaban bajo el control de los movilizados, sin embargo, la ciudad seguía funcionando con normalidad y el movimiento estudiantil, si bien contaba con el apoyo masivo de la población, no lograba instalarse en los puntos neurálgicos de la ciudad.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Para varios de los apoderados y personas que apoyaban el movimiento estudiantil, se hacía indispensable organizar de forma más decidida el apoyo de padres, organizaciones sociales, artistas y otros actores a las demandas de los estudiantes, que hasta ese momento era reducido. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Esa noche mientras seguía cayendo la lluvia y avanzábamos por la calle San Martín, desde las ventanas y los locales comerciales que aún estaban abiertos, se asomaban personas con sus ollas para hacerlas sonar. Una y otra vez las cacerolas sonaban fuerte y a ratos no dejaban escuchar la lluvia.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Ya llegando a la calle Gabriela Mistral, desde el interior de un pasillo oscuro, aparece una abuela con una gran olla y en la mano una cuchara de palo con la que hacía que esa olla sonara con un eco ensordecedor. El entusiasmo y la alegría de esa mujer contagio a los manifestantes y llenó de esperanzas el trayecto.</span></span></p>
<p align="justify"><a name="__DdeLink__219_71060376"></a> <span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Hacía algunas semanas que se estaba reuniendo un grupo de personas que se organizaron en función de algunas cuestiones logísticas y operativas en apoyo de los movilizados: colaborar con alimentos, abrigo, propaganda, ayuda para las movilizaciones, organizar algunas actividades financieras. Ese fue el inicio de la Asamblea Social de Castro que se levantó con el eslogan “educación gratuita para todos”. Pero esa noche, ante la dura represión de esa tarde, se concitó el apoyo de padres, apoderados y de un mundo adulto que hasta ese minuto no se había movilizado en respaldo de los jóvenes. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Avanzando por la calle Gabriela Mistral el entusiasmo de los movilizados no decaía. Las cacerolas sonaban más fuerte, se habían encendido algunas antorchas y el grupo que avanzaba por la calle crecía. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Las demandas de gratuidad en educación traspasaban el umbral de los problemas estudiantiles que se habían reclamado hasta entonces. La gratuidad era un problema político de la sociedad en su conjunto y era una demanda pendiente de las luchas truncas de los años &#8217;80, una vez instalada la democracia y finalizada la dictadura. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Esa noche mientras los estudiantes estaban en las tomas de sus escuelas y liceos, fueron los padres, abuelos y amigos los que marcharon para poner el cuerpo en esta lucha que brindaban los jóvenes, una lucha que estaba pendiente.</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Al retornar por la calle O’Higgins hacia la plaza de Castro el grupo inicial se había multiplicado y continuaban apareciendo familias que desde las puertas de sus casas manifestaban su apoyo. La lluvia no decaía, pero el grupo avanzaba con mucha alegría y haciendo sonar las ollas. No había espacio ni para los paraguas, ni para el frío. Entre cantos y saltos, los padres, apoderados, vecinos y familiares de los jóvenes movilizados, salían a la calle para defender la lucha por gratuidad que nos habían señalado los jóvenes estudiantes y que era una demanda pendiente del país.</span></span></p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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		<title>Recuerdo que&#8230; (Pablo Sandoval)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Aug 2016 21:22:27 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN3.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “Esa noche sentí que lo imposible era posible, era como si el silencio acumulado durante años, se rompiera en un ensordecedor y a veces delirante cacerolazo. [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN3.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify">“<span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Esa noche sentí que lo imposible era posible, era como si el silencio acumulado durante años, se rompiera en un ensordecedor y a veces delirante cacerolazo. Probablemente y con la emoción de la coyuntura política sobredimensionamos los posibles resultados, pero ese cuatro de agosto las cosas cambiaron para muchos de nosotros.”</span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Tengo en mis recuerdos que ese jueves por la mañana marchamos miles desde “El Foro” hasta la plaza Perú, recorriendo casi todas las calles y avenidas principales de Concepción al son de las canciones de ‘La Tromba’.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Llegando a la ‘Perú’, las posiciones políticas se definían y, entonces, aparecían dos sectores: los que querían ‘jipiar’ se retiraban de la marcha y miraban desde lejos; y los que querían combatir, cortaban calles y armaban barricadas. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Ese jueves, sin embargo, la</span></span><i> </i><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">‘repre’ se dejó sentir con mayor dureza de lo habitual. Confundidos entre la lluvia y la multitud, carabineros irrumpió con caballos en la plaza, atropellando y golpeando a mansalva. En esa trifulca callejera, vi cómo Marcelo, un amigo y compañero, quedaba encerrado entre un caballo y un quiosco y aleteaba defendiéndose con un inservible y roto paraguas. Recuerdo también la rabia que sentimos muchos, que además nos veíamos los fines de semana en el campamento ‘Porvenir’ a la entrada de Penco, en el recinto de refinería, montado en lo que fue la legendaria ‘Cancha del cura’, lugar donde se realizaban actividades sociales y campeonatos deportivos. Íbamos los fines de semana, pues con un grupo de amigos realizábamos reforzamientos pedagógicos a los niños del campamento desde hace algunos meses y donde Marcelo era uno de los ‘tíos’. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Por la tarde, muchos (la mayoría estudiantes) nos reunimos en el auditorio de la Facultad de Derecho de la Universidad, en una instancia que llamaban CGE (Centro General de Estudiantes), donde se congregaron centros de estudiantes y alumnos de todas las carreras, para discutir acerca de los hechos acontecidos esa mañana y escuchar al entonces presidente de la FEC, Recaredo Gálvez, que presidía la sesión. En esa oportunidad, hubo varias intervenciones del público, casi todas en un tono de reclamo o resignación. Sin embargo, hubo una intervención que abrió un estado anímico de contraofensiva. La verdad es que era un sentir generalizado en ese agosto… no sé bien qué lo generó, tal vez simplemente nos aburrimos. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El ‘Reca’, en ese entonces militante del FUR (Fuerza Universitaria Rebelde), un grupo político de la zona penquista con identidad “rojinegra”, fue increpado por advertir la necesidad de esperar comunicaciones desde Santiago y operar en una estrategia nacional. Sin embargo, el estado anímico del estudiantado era mucho más radical que el de sus dirigencias y el sentimiento localista, ya permanente en la zona, generaba respuestas cada vez más febriles. Luego de un par de horas de discusión, se comunicó que se hacía un llamado a un cacerolazo nacional en respuesta a la represión de la mañana.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Esa tarde-noche, entre los compañeros que trabajábamos en el campamento discutimos la posibilidad de apoyar con un cacerolazo en Penco. El desafío era mayúsculo, pues esta comuna de más de cien años, era para entonces un pueblo-dormitorio y, desde mi perspectiva santiaguina, veía a la población local más bien como conservadora. Sin embargo, los compañeros nacidos y criados en la ciudad confiaban en la movilización de los vecinos y aludían en sus argumentaciones a múltiples luchas que se habían llevado a cabo entre los pobladores a raíz de la tardía reconstrucción de viviendas por el reciente terremoto, a proyectos hidroeléctricos que amenazaban la calidad de vida de algunos barrios costeros y también de luchas de pescadores artesanales. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Recuerdo que esa noche, para variar, llovió, lo que hizo más ‘romántica’ y dificultosa la tarea de ir casa por casa en la aldea ‘Porvenir’ convocando al cacerolazo nacional. Los compañeros del colectivo por su parte, con más conocimiento y memoria de la historia del pueblo, echaron mano de todas sus redes, ubicando amigos, llamando parientes, ex pololas, todo el mundo era necesario y tenía que salir a la calle esa noche a protestar.</span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Con todas las ‘patas’, esa noche estábamos en la plaza de Penco no más de diez personas. Ver el desolador, húmedo y lluvioso panorama me angustió, me puse nervioso. Creí que no llegaría nadie. De repente, los diez se transformaron en veinte, en treinta, en cuarenta y recuerdo ver al Leo, un compañero cristiano y alumno de ingeniería encabezar una columna de estudiantes secundarios, amigos de la parroquia de Penco, que había sido el lugar natural de socialización de la mayoría de los compañeros que integraban la ‘Escuela Libre’ que levantamos. En ese momento, el alma me volvió al cuerpo. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Ya con la moral en alto, los reunidos en la plaza, más los recién llegados, nos dispusimos a comenzar nuestra movilización e hicimos una improvisada marcha que recorrió el centro, la plaza y algunas poblaciones. Al pasar por las calles, recorriendo las faldas de los cerros, la gente salía a saludar y a apoyar con ollas, gritos, aplausos y, en realidad, con cualquier cosa para hacer ruido. Luego de una pasada por la ciudad, salimos de ella en dirección a la autopista y los ánimos se encendieron aún más. Nos tomamos el ‘enlace’ y quedamos en el camino que une la población Desiderio Guzmán con Concepción, lugar estratégico, pues es donde se genera la comunicación entre Santiago y Concepción. En ese momento, Carabineros, que había estado custodiando la marcha, se fue contra nosotros y hubo un enfrentamiento cuerpo a cuerpo… debo confesar que tengo pocos recuerdos de este episodio, porque en realidad lo que se llevó todos los créditos fue la marcha, el cacerolazo y la movilización social Pencona. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Esa noche sentí que lo imposible era posible, era como si el silencio acumulado durante años, se rompiera en un ensordecedor y a veces delirante cacerolazo. Probablemente y con la emoción de la coyuntura política sobredimensionamos los posibles resultados, pero ese cuatro de agosto las cosas cambiaron para muchos de nosotros. Las movilizaciones se radicalizaron a tal punto, que unas semanas más tarde, sería asesinado un estudiante. A la muerte de Manuel Gutiérrez en Santiago, a fines de ese esquizofrénico mes, le siguió un resignado y ‘eterno’ luto. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Recuerdo que, en septiembre de ese año, casi un mes y medio después de aquellos hechos, con un grupo de conocidos “punkis” salimos el ‘once’ a cortar la carretera, en memoria de nuestros muertos… nada pasó. </span></span></p>
<p class="western" lang="es-CL" align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Así como las ‘gomas’ de esa noche, las protestas de ese año se consumieron lentamente junto a nuestra ‘Revolución’, y la gran movilización de Penco se apagó mientras prendía…pero lo bonito del fuego, es que siempre tiene una chispa que lo aviva de nuevo. Como que no muere, solo toma siestas. </span></span></p>
<p>[/et_pb_text][/et_pb_column][/et_pb_row][/et_pb_section][et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][/et_pb_row][/et_pb_section]</p>
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		<title>Sin título (Nicolás Martínez)</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Núcleo de Historia Social Popular]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 11 Aug 2016 21:14:41 +0000</pubDate>
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					<description><![CDATA[[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN3.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] “En el Metro ya se vivía ambiente de movilización. Se notaba que la gente arriba de los vagones se dirigía a la marcha en Valparaíso, ánimos [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p>[et_pb_section admin_label=»section»][et_pb_row admin_label=»row»][et_pb_column type=»1_3&#8243;][et_pb_image admin_label=»Imagen» src=»http://historiasocialpopular.cl/wp-content/uploads/2016/08/BYN3.jpg» show_in_lightbox=»off» url_new_window=»off» use_overlay=»off» animation=»left» sticky=»off» align=»left» force_fullwidth=»off» always_center_on_mobile=»on» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»] [/et_pb_image][/et_pb_column][et_pb_column type=»2_3&#8243;][et_pb_testimonial admin_label=»Recomendación» url_new_window=»off» quote_icon=»on» use_background_color=»on» background_color=»#d1d1d1&#8243; background_layout=»light» text_orientation=»right» use_border_color=»off» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify">“<span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">En el Metro ya se vivía ambiente de movilización. Se notaba que la gente arriba de los vagones se dirigía a la marcha en Valparaíso, ánimos de revolución, cambios al modelo educativo, íbamos todos en busca de la alegría que nos prometieron, pero que no llegaría sola.”</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> </span></span></p>
<p>[/et_pb_testimonial][et_pb_text admin_label=»Texto» background_layout=»light» text_orientation=»left» use_border_color=»on» border_color=»#ffffff» border_style=»solid»]</p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Comienza el mes de agosto del año 2011, año del apogeo en cuanto a movilización estudiantil a nivel nacional, las demandas son claras e instauradas en la palestra de la opinión pública a punta de esfuerzo, valentía, coraje y mucha organización del estamento estudiantil. Se exige un cambio profundo al sistema educacional que heredamos desde la dictadura de Pinochet. Educación gratuita, laica, digna y de calidad son algunas de las principales consignas que resumen la demanda. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">Si bien como en cualquier tema existe una multiplicidad de opiniones y alternativas para la manera en cómo se debe llevar la movilización y cuáles debiesen ser las respuestas que se quieren desde el poder Ejecutivo, existe un trabajo en bloque por parte de los dirigentes que manifiestan las síntesis entregadas por las bases en cada asamblea de las casas de estudio de manera loable, esto no se puede discutir, años más tarde estos mismos dirigentes se posicionarían dentro del Congreso Nacional como parlamentarios de la República, mientras que los más pequeños (secundarios) continúan dando la lucha hasta hoy desde su plataforma para continuar lo que un día empezaron. </span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El posicionamiento del movimiento estudiantil ya ha madurado en esta altura del año, paros y tomas de los establecimientos entre secundarios y universitarios marcan la agenda estudiantil. Con una propuesta oficial entregada por el Gobierno de turno en respuesta a las peticiones y rechazada por la dirigencia estudiantil, y con la segunda propuesta entregada ad portas de ser rechazada nuevamente, se aproxima una nueva movilización nacional para el día jueves 4 de agosto. Fuimos testigos de los nervios y las ganas de volver a tomar las riendas del control ya tambaleante cuando el por entonces Ministro del Interior, Rodrigo Hinzpeter, entregaba la negatividad a realizar la marcha ya convocada para el día mencionado, diciendo que no se permitirían más marchas por el centro de Santiago. A estas amenazas se sumaron las palabras del entonces vocero de gobierno –y primo de Sebastián Piñera- Andrés Chadwick, afirmando que “los estudiantes no son los dueños de este país”. ¿Cuál fue el error de estos personajes? Que en la misma Constitución que realizó su mentor (Jaime Guzmán) se establece claramente en su contenido que las personas tienen “El derecho a reunirse pacíficamente sin permiso previo y sin armas” (Artículo 19, inciso 13).</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El nivel de desprestigio a la movilización por parte de las autoridades era alto, desentendiéndose del derecho a la manifestación y libertad de expresión que poseemos intrínsecamente los ciudadanos. Nosotros lo sabíamos, así que nos organizamos igual como comunidad estudiantil para ir a marchar.</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> En mi colegio yo estaba cursando cuarto medio y a comienzos de ese año me tocó tener el cargo de Presidente del Centro de estudiantes, sin saber lo que el contexto nacional me permitiría realizar con la comunidad estudiantil. Yo estudié en el Liceo Juan XXIII de Villa Alemana en la V Región. Un liceo perteneciente a una fundación sostenedora de dogmas católicos, la FODEC. Históricamente, el Liceo siempre se mantenía al margen de las movilizaciones nacionales, más bien nosotros concordamos con mis compañeros y amigos del colegio que la realidad que se vive ahí dentro tiene que ver con una especie de burbuja, al interior es todo lindo, pero son muy pocas las veces que se nos había vinculado con el exterior y los hechos que marcaban pauta en educación a nivel nacional. Si bien para el año 2006 los cabros que cursaban en enseñanza media se tomaron el Liceo, yo no recuerdo que haya existido siquiera una jornada de reflexión por el tema estudiantil, para nosotros en la básica. Más bien nos parecía a todos como algo lejano, pero que comenzaba a abrirnos los ojos de una u otra manera al darnos cuenta que también éramos parte del problema. </span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Es por este mismo motivo que una vez que el movimiento empezó a crecer a nivel nacional el 2011, nos organizamos como Centro de Estudiantes junto a un grupo de compañeros(as) que, motivados(as) por concientizar al resto del universo estudiantil al interior del colegio, tuvimos que remar contra viento y marea en un principio. Al paso del tiempo, los directivos del Liceo se interesaron en la forma como estábamos manejando el tema, y conseguimos jornadas y más jornadas de concientización y reflexión para todos, desde séptimo básico hasta cuarto medio, así todos tuvieron la posibilidad de romper la burbuja y conocer sobre lo que ocurría a nivel nacional: cuáles eran las demandas y lo que se exigía. Hacíamos comparaciones con el modelo educativo previo a la reforma del 81 y el cambio de paradigma que se generó con éste, entre otras cosas. Si bien fue un poco desgastante el proceso al interior del colegio, pudimos abarcar un buen grueso de estudiantes que se interesaron en lo que estaba ocurriendo y así pasar al siguiente nivel: salir a la calle. </span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Marchar es un acto cívico poderoso que tiene como herramienta la ciudadanía, para incidir en la construcción política de la nación. Es manifestar un descontento social por el contexto político imperante en el que se desarrolla el país. Así lo entendíamos y cada vez era importante ir aumentando la correlatividad de fuerza en la calle para emplazar al gobierno en ese momento.</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Nos conseguimos permisos con los directivos del Liceo y pasamos avisando sala por sala, curso por curso, que se aproximaba una movilización nacional. El 4 de agosto era la fecha, y el que quisiera asistir tenía que llevar una autorización firmada por el apoderado para dejar el colegio a las 09:15 AM ese día jueves. Fue así como llegó el día y los ánimos de caminar por el plano de Valparaíso junto a miles de estudiantes, padres y apoderados, funcionarios y profesores, eran enormes. Recuerdo que hice un conteo más o menos rápido para saber cuántos estudiantes llevaba el piño del Juan XXIII a Valpo ese día. 100 compañeros alcancé a contar. Nos íbamos rumbo a Valparaíso, desde el interior de la región.</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> En el Metro ya se vivía ambiente de movilización. Se notaba que la gente arriba de los vagones se dirigía a la marcha en Valparaíso, ánimos de revolución, cambios al modelo educativo, íbamos todos en busca de la alegría que nos prometieron, pero que no llegaría sola. Fue así como al adentrarnos por el plan de la ciudad dentro del metro notábamos la fuerte represión policial que se venía, se dejaban ver los zorrillos y guanacos transitando por Av. Errázuriz. Lejos de amedrentarnos, nos bajamos en la estación Bellavista para caminar hacia la plaza Sotomayor, punto donde comenzaría la marcha. Unos compañeros subieron a la pasarela de Bellavista y desplegaron el lienzo que llevábamos, que había acompañado años atrás en la Revolución Pingüina a los cabros de la toma anterior del colegio. “Si el presente es de lucha, el futuro es nuestro”. El Che Guevara se hacía presente. Bocinazos en forma de apoyo fue la reacción de la gente que pasaba y nosotros, animosos, seguimos caminando hacia donde se encuentran sepultados nuestras glorias navales. </span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Una vez en la Plaza Sotomayor descansamos un rato mientras seguía congregándose la gente que participaría de aquella jornada marchando. Mientras esperábamos, conversábamos y tirábamos una que otra talla entre amigos, se me acercó una periodista de la Radio BíoBío para entrevistarme rápidamente sobre qué se esperaba aquel día en la marcha de la ciudad y cuál era mi opinión sobre la negatividad de Hinzpeter a dejarnos marchar (lo que tuvo réplicas en las autoridades de Valparaíso, ya que el Gobierno Regional de Valparaíso tampoco había autorizado la manifestación), y la periodista igual aprovechó de avisarme que, a esa hora -11 AM más o menos- ya estaba la cagá en Santiago entre los estudiantes y los pacos. </span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El temor era que no nos dejaran comenzar a marchar y la represión se hiciera parte de la jornada desde un comienzo, pero esto no ocurrió y el carnaval por la educación arrancó a eso del mediodía. Había unas 10 mil personas manifestando su descontento al modelo actual, rechazando la propuesta oficial de Gobierno, demostrando que en regiones también éramos parte del movimiento, semana tras semana, esta marcha no era la excepción. </span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Nos topamos con varios ex alumnos de nuestro colegio que marchaban con sus carreras universitarias y que no escondieron su alegría de vernos como representantes del colegio sumándonos a la manifestación en la calle. Unos compañeros bien capos para la percusión llevaron un par de cajas e improvisaron una pequeña batucada que avivó bastante nuestra excursión por las calles de Valparaíso. Gritamos, bailamos, corrimos, saltamos y cantamos hasta el final, había que aprovechar la jornada en la ciudad Puerto. </span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El recorrido que empezó desde la Plaza Sotomayor, pasando por la calle Cochrane, Esmeralda y Condell para enfilar por Pedro Montt hacia la plaza del pueblo Salvador Allende, terminó para nosotros cuando íbamos entrando al Parque Italia, más o menos frente al Cine Hoyts. La masa de gente yacía detenida, limitada para seguir avanzando por las bayas papales. Ni bien pasaron tantos minutos desde que nos detuvimos hasta que empezaron a sonar las sirenas de los carros policiales. Guardamos nuestro lienzo y les dije a todos los cabros de mi colegio que estaban cerca que mejor era retirarse del lugar para evitar cualquier tipo de problema, mientras tanto hacía su entrada ese detestable olor y humo del gas lacrimógeno. Virar de ahí era la mano, algunos hicieron caso, otros más valientes y avezados se quedaron disfrutando de esa postal. Al terminar ese día en la noche y al día siguiente me habría dado cuenta que la mejor decisión había sido alejarse del lugar, cuando supe que se habían llevado detenidos a dos compañeros del colegio que se quedaron por ahí.</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Bajar de Pedro Montt hacia Errázuriz no fue sencillo. Sólo eran cinco cuadras de distancia, pero el plan de la ciudad era un campo de batalla en ese momento. Los carros policiales no se encontraban sólo al final de la marcha sino también en los alrededores inmediatos del Parque Italia. Bajamos caminando con ganas de acabar la jornada de manera pacífica y que cada uno pudiera volver tranquilo al hogar, pero la represión policial diría otra cosa. Un Valparaíso casi sitiado por las FF.EE. nos complicaron la vida para transitar libremente de manera tranquila por las calles del Plan de la ciudad. Durante un momento hubo una especie de caos entre la gente que se encontraba en el lugar producto de querer alejarse de los gases lacrimógenos y no poder hacerlo en calma, siempre aparecía un nuevo zorrillo o piquetes de carabineros que atentaban contra las ganas de volver a la tranquilidad. Fueron unos minutos en los que simplemente tuvimos que correr intentando buscar un lugar para poder replegarnos en calma con el piño de mi colegio que corrió y del que, de cierta manera, me encontraba a cargo. Fue así como, luego de atravesar la Av. Brasil que parecía zona de trincheras tipo Primera Guerra Mundial y llegar finalmente hacia Errázuriz, retornamos a momentos de calma nuevamente, que no durarían demasiado tiempo. Nuestra intención era volver hacia Villa Alemana, así que caminamos a estación Francia para tomar el Metro. En esos segundos de marcar la tarjeta en el torniquete me doy cuenta que venía un grupo de estudiantes y encapuchados replegándose justamente hacia el interior de la estación y, detrás de ellos, un grupo de pacos que venían como estampida persiguiéndolos. Piedras iban y venían, por lo que rápidamente la decisión fue tomar el tren que venía llegando en dirección hacia Puerto y esperar que se acabara la guerrilla en la ciudad para salir en dirección hacia Villa Alemana. Ya arriba del vagón pudimos notar, mientras nos íbamos acercando a Puerto, que había varios y distintos puntos desde donde emanaba humo de barricadas y gases lacrimógenos, lo cual no era nada nuevo, pero sí llamativa la cantidad de zonas que había en enfrentamiento. Por lo demás, me pareció ver militares en los alrededores de las líneas del Metro, pero fue algo que esbocé de reojo y me quedó la duda. En la tarde de ese día escuché y leí testimonios de gente en las noticias y redes sociales sobre esto mismo. </span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Al momento de llegar a la estación Puerto pensamos que podríamos rápidamente esperar que ese mismo tren saliera hacia el interior y por fin viajar de forma tranquila a casa, pero cuando nos bajamos nos enteramos que se encontraba suspendido el servicio del Metro hasta Barón por los enfrentamientos entre protestantes y carabineros en las líneas férreas. Parecía un mal chiste, pero tuvimos que buscar otra opción para dejar la ciudad, tomar micro tampoco era opción porque el tránsito por Av. Errázuriz estaba cortado así que tuvimos que caminar desde Puerto hasta Bellavista. A esa hora ya teníamos hambre así que hicimos las monedas y nos fuimos almorzar al Telepizza. Ya había pasado alrededor de 2 horas y media desde que había terminado la marcha y la pizza, tiempo más que prudente como para que se apaciguaran los ánimos en la ciudad, pero nuestra sorpresa fue mayor cuando salimos del local de comida y nos encontramos con los enfrentamientos entre la turba de universitarios y fuerzas especiales a unas dos a tres cuadras desde donde nos encontrábamos en ese momento, mientras que a 200 metros al horizonte el humo que inundaba el limpio cielo de la ciudad-puerto nos hacía parecer que nos encontrábamos en una ciudad industrial. Tremenda fue la parafernalia que tuvimos que hacer para poder tomar micro en calle Independencia e irnos hacia la casa. Durante todo el trayecto en la ciudad seguíamos viendo humo y carros policiales: largo fue el aguante de los estudiantes en sus casas de estudio. </span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Si bien no se puede negar que hubo gran resistencia por parte de los jóvenes estudiantes, tanto encapuchados como a cara descubierta, la fuerza y prepotencia policial -ese día precisamente y ese año 2011- marcaron la pauta de cómo era la forma de dialogar para el poder Ejecutivo con la ciudadanía que se empoderaba de las calles para hacerlas parte de su canal de lucha. Esto no gustó nada en el Ministerio del Interior, que cada vez que pudo satanizó y desprestigió esta vía de protesta social. Esto se dejaba ver en la prepotencia de sus Fuerzas Especiales de Carabineros de Chile, los cuales a mí parecer han manchado su imagen a lo largo de estos años de movilización por la forma en cómo se ensañan contra el pueblo. La falta de respeto y abuso de poder la he palpado desde la calle.</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> Nos demoramos alrededor de seis horas poder dejar la ciudad desde que empezó la marcha, ya que, por cierto, el aguante de los estudiantes no terminó temprano, pues una vez que pude estar en mi casa y prender la tele para ver cómo contaban esta noticia en los medios, me enteré que siguieron enfrentándose hasta altas horas de la tarde-noche y que la marcha que se encontraba fijada para la tarde, por razones obvias, no se llevó a cabo.</span></span></span></span></p>
<p align="justify"><span style="font-family: Courier New,serif;"><span style="font-size: small;"><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;"> El descontrol que se vivió ese día quedará en el recuerdo colectivo de quienes nos encontramos ese 4 de agosto marchando por las calles del Puerto. Una jornada que no se borrará nunca y que recordaremos como la histórica vuelta de los cacerolazos a las calles del país, para dejar atrás los lumazos del día que acababa. El llamado por parte de los dirigentes estudiantiles para manifestar nuestro descontento por la fuerte represión policial que se vivió tuvo buena acogida en el país. Hicimos notar, una vez más, que somos contrarios a todo tipo de represión y que no nos callaríamos, aunque así lo quisieran. No lo logró ese día, por más coercitiva que fuera, la fuerza de orden del Estado, pues la voz ciudadana se hizo más fuerte esa noche. Yo, por mi parte, me junté con mi amigo Francisco Hidalgo -alias el Nano-. Con nuestras ollas salimos a meter ruido a los paraderos de Villa Alemana y Belloto, esperando que la ciudadanía normal, la que trabaja día a día y se saca la cresta con tal de poder entregar lo mejor a sus hijos, se enterara que no estábamos conformes con lo que ese día en especial había ocurrido. Más aún luego de conocer lo que Rodrigo Hinzpeter, ex ministro del Interior para aquel entonces, había dicho a los dirigentes estudiantiles: “si marchan, los muertos serán culpa de ustedes”. Usted saque sus propias conclusiones. Yo al menos </span></span><span style="font-family: Times New Roman,serif;"><span style="font-size: medium;">espero no tener que leer nuevamente mensajes tan fascistas como ése en el Chile que queremos. </span></span></span></span></p>
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