Participé de la toma y retoma de liceos como pobladora y tomas de varias sedes centrales de diferentes partidos políticos, exigiendo soluciones a nivel territorial, porque entendíamos que a nivel nacional los cambios serían más lentos y tortuosos y que dependían principalmente de nuestra capacidad de organización en cada territorio.”

Recuerdo bien, las movilizaciones iban en escalada durante ese mes, el mes de agosto. Estuve participando fuertemente en las jornadas de protesta estudiantil. Pertenecía a una organización de pobladores inmigrantes y chilenos, “Latinos por un techo”, con intenciones de aunar fuerzas en el territorio de la comuna de Independencia. Comenzamos a tener contacto con liceos del sector, como el Gabriela Mistral, ubicado en la calle principal de la comuna, el Liceo de Niñas Rosa Ester Alessandri Rodríguez y el Liceo Superior de Niños San Francisco de Quito de más hacia el norte. Después de varias jornadas reflexivas y actividades en conjunto, nos tocó vivir en varias ocasiones experiencias que no se olvidarán. Además de sufrir con el desprecio de las organizaciones centrales estudiantiles hacia la periferia de la ciudad (menos con algún sector de la ACES) fuimos fuertemente reprimidos al igual que en otros lugares. Participé de la toma y retoma de liceos como pobladora y tomas de varias sedes centrales de diferentes partidos políticos, exigiendo soluciones a nivel territorial, porque entendíamos que a nivel nacional los cambios serían más lentos y tortuosos y que dependían principalmente de nuestra capacidad de organización en cada territorio. Para ser sincera no recuerdo muy bien las fechas con exactitud, pero si recuerdo que todos los días de agosto realizamos jornadas de protesta en la comuna, a veces en conjunto con compañeros de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile y pobladores de nuestro Comité de Vivienda “Latinos por un techo”. El día 31 de agosto para ser exacta, fuimos a tomarnos el Ministerio de Educación, nunca antes se había realizado una toma a este edificio, pobladores, secundarios y universitarios, habíamos formado la SER (Secretaria de Educación Rebelde) y decididos pedir la renuncia del Director de Carabineros Eduardo Gordon y del Ministro Rodrigo Hinzpeter. Dejamos claro que en las periferias éramos ignoradas y que no estábamos de acuerdo con las negociaciones que realizaba la CONFECH con el estado. Además, afirmábamos que “la única forma de que haya educación de calidad y gratuita es cuando esté en manos del Pueblo”. Obviamente las negociaciones y mesas de trabajos que pedimos fueron ignoradas y nos cerraron las puertas, siendo golpeados luego fuertemente por los comentarios mal intencionados del Partido Comunista, declarando que nuestra organización, la SER, era un juego del mismo gobierno y que todo había sido planificado con nosotros para bajar la legitimidad de sus representantes en las mesas de negociaciones. Era así efectivamente, no nos sentíamos representados por la CONFECH, pero jamás haríamos un plan en conjunto con el estado represor, estábamos organizados pobladores y estudiantes de verdad, los más olvidados. Fue a la semana siguiente entonces que fuimos a exigirles explicaciones a su mismo partido y fuimos nuevamente golpeados, pero esta vez con cuchillas y palos de los militantes del PC y la JJ.CC. De una u otra manera creo que las diferentes jornadas de protestas que empaparon estos días dejaron huellas y que este libro al ser editado y compartido, refrescará en la memoria los hechos que ocurrieron, porque días como estos no se olvidan y nos hacen retomar las fuerzas para las luchas que se vienen durante los próximos años.